jueves, febrero 17, 2011

OTRO CENTENARIO:EL DE EMILIO ADOLFO WESTPHALEN


Este año no solo se celebra el centenario del nacimiento de José María Arguedas, sino también el de Emilio Adolfo Westphalen (1911-2001). Poeta de impronta surrealista en una parte importante de su producción literaria, animador infatigable de revistas como Las moradas o Amaru, ensayista sutil de la estirpe de Paul Valéry, Westphalen dejó un temprano testimonio de su genio poético en breves pero intensos poemarios como Las insulas extrañas (1933) y Abolición de la muerte (1935). Después se sumergió en silencio durante décadas, pues publicó solamente de modo esporádico algunos poemas. Más de cuarenta años después apareció Otra imagen deleznable..., editado por el Fondo de Cultura Económica. Se trata de una recopilación valiosa que permitió vislumbrar cómo la obra de Westphalen iba adquiriendo vigencia, a pesar de la edición casi privada de sus dos primeros poemarios. Podemos decir que en estos últimos está la cumbre de la producción del poeta. En Las ínsulas extrañas esgrimía una escritura surrealista, pero con un cariz heterodoxo. No se deja llevar ciegamente por los principios de André Breton, sino que mantenía una inocultable vena lírica. En Abolición de la muerte se aleja de la órbita surrealista para cultivar un verso más acerca a una óptica clasicista. Westphalen comparte con César Moro una visión iconoclasta, es decir, una perspectiva que rompe esquemas preestablecidos y asume la ruptura como una práctica vital. Por eso, ambos escribieron Vicente Huidobro o el obispo embotellado, un panfleto que fustigaba al poeta chileno a la par que cuestionaba la acrítica asimilación de los modelos europeos en Latinoamérica. Se cumplen cien años del nacimiento de Emilio Adolfo Westphalen. El mejor homenaje a un escritor, quien fuera amigo de José María Arguedas, es releerlo y percibir cómo su obra ha vencido paradójicamente el inexorable paso del tiempo.