miércoles, mayo 28, 2008

FALLECE POETA ALEJANDRO ROMUALDO

Alejandro Romualdo (1926-2008) es uno de lo grandes poetas de la Generación del 50. Practicó diversos registros y experimentó con la palabra hasta límites insospechados. Hizo poesía de compromiso político en Edición extraordinaria, asumió el legado del Simbolismo francés en La torre de los alucinados, experimentó en Poesía concreta buscando un arte total. Su deceso nos deja un profundo vacío. Manejaba las metáforas con inusual maestría. Quedará siempre en el recuerdo su extraordinario "Canto Coral a Túpac Amaru" como modelo de una poesía comprometida con la historia y con la palabra. Quisiera transcribir un poema que forma parte de La torre de los alucinados:


NOCTURNO FRAGANTE

Reluciente y sonoro en la orquesta florida
Chopin se divierte. Enciende trompetas
de lirios el alba; despierta las teclas
del agua --la música pura-- y besa
violines azules y errantes. Conozco
el perfume que aspiro, recuerdo
la luz del follaje en que llega
y se esfuma. Sus dedos silentes deshojan
un piano, y en medio del cielo llameante
le corta las alas a Orfeo, gozoso.

domingo, mayo 25, 2008

UN SEÑOR LLAMADO MARTÍN ADÁN


Creador del antisoneto, autor de una tesis doctoral insólita (De lo barroco en el Perú) y de una novela vanguardista (La casa de cartón), Martín Adán es un nombre imprescindible de la poesía latinoamericana. Supo asumir la vanguardia sin dejar de lado las formas estróficas tradicionales: sus sonetos de raigambre gongorina conviven con imágenes de temple experimental. Su precocidad no tuvo límites: escribió La casa de cartón cuando cruzaba el umbral de la adolescencia. Allí se observan las huellas de un lector pertinaz que conocía al dedillo las innovaciones de las narrativa vanguardista. Ahora (es decir, en 2008) hubiera cumplido 100 años. Si algo me parece cautivante en la obra de Adán es su carácter insólito. Creo --a riesgo de equivocarme, por cierto-- que los tres poetas más insólitos de la literatura peruana son Adán, Vallejo y Belli. Pongamos algunos ejemplos: "Quedéme a calentar la tinta en que me ahogo" (Vallejo); "Frunce el feto su frente" (Belli); y "-Deidad que rige frondas te ha inspirado,/ ¡Oh paloma pasmada y sacra oreja!" (Adán). En todo gran escritor se perciben, con claridad meridiana, los rastros de la tradición literaria. En la poesía de Adán se observa a Góngora conversando amenamente con André Breton o Guillaume Apollinaire. Como si la estructura barroca hubiera sido revitalizada por el hálito vanguardista. Si tuviera que escoger algunos versos de Adán para cerrar este breve comentario, elegiría los siguientes:


La cosa real, si la pretendes,
No es aprehenderla sino imaginarla.
Lo real no se le coge: se le sigue.
Y para eso son el sueño y la palabra.

martes, mayo 13, 2008

REVISTA "DISCURSIVA"

¿Revistas digitales o en papel? Pareciera ser una disyuntiva no fácil de resolver. Hay importantes revistas online. Mencionaré solo Tonos digital y Espéculo; pero los nombres pudieran multiplicarse fácilmente. ¿El libro logrará sobrevivir ante la marea incesante de las nuevas tecnologías de la información? He ahí la pregunta insoslayable y, por ahora, sin ningún atisbo de respuesta. En fin, dejémonos que el tiempo nos diga su dictamen y leamos una publicación impresa gracias al esfuerzo de un puñado de estudiantes de la Universidad de San Marcos. Me refiero a Discursiva.

Todo primer número de una revista expresa un desafío. Este no constituye una excepción a la regla. Del material que ha visto la luz, me place leer una entrevista al investigador
Carlos García-Bedoya Maguiña, experto en literatura colonial y autor de un libro imprescindible: La literatura peruana en el período de estabilización colonial (2000). Ante una interrogante, responde sin ambages: "No hemos tenido instituciones universitarias muy sólidas y actualmente están bastante debilitadas, de modo que investigar es difícil y depende de un entusiasmo personal, debido a que las convicciones institucionales no son favorables en el Perú; el Estado no apoya y no hay un marco institucional para el desarrollo de la investigación". Me asedia la incertidumbre: ¿cuándo el Estado entenderá que invertir en investigación abre la posibilidad de salir de esta suerte de subdesarrollo intelectual en que vivimos?

José Luis Gamarra analiza un texto escatológico ("Arte poética 1" de Como higuera en un campo de golf) de Antonio Cisneros a partir de algunos conceptos de Fredric Jameson y de Jacques Lacan. Roxana Lang, por su parte, aborda el papel de la mujer en el siglo XIX sobre la base de una lectura de Aves sin nido. César López resume y comenta las propuestas de Walter Mignolo, quien se reunió en el Instituto Raúl Porras Barrenechea con un conjunto de profesores y alumnos de San Marcos para hablarnos del pensamiento subalterno, "un discurso despreciado por aquellos ligados al poder".

Hay también poesía, relatos breves, reseñas, una sección de caricaturas (incorporación realmente novedosa dada la importancia actual del género) y una viñeta cultural, la cual informa acerca de las últimas actividades --congresos, seminarios, etc.-- que se desarrollaron durante los últimos tres meses del año pasado. En cuanto a los poemas y cuentos, tengo la sensación de que faltó mayor rigor en la selección. Es complejo elegir, entre un cúmulo de textos de autores jóvenes, aquellos que merecen salir de la condición de inéditos. Por eso, en Discursiva sobresalen más los ensayos académicos antes que los textos de creación. Claro que es un primer número: comprendo plenamente la dificultad de la tarea. Por eso, celebro que esta revista haya visto la luz y ojalá que estos jóvenes persistan en su empeño de incentivar la creatividad y la reflexión crítica.



*Investigador Walter Mignolo disertando en San Marcos

domingo, mayo 04, 2008

"ARTE DE NARIZ" DE MIGUEL ÁNGEL MALPARTIDA


Todo poema se nutre de la experiencia biográfica de su autor para luego convertir a esta en una ficción. Mas aquella puede ser una vivencia de tipo "personal" (un viaje o un recuerdo familiar, por ejemplo, como magma informe del cual nace la creación literaria) o de carácter más "libresco" (la lectura de una novela o la percepción de la belleza de un cuadro de Salvador Dalí, verbigracia, en tanto fuentes que motivan al escritor la producción de un poema). En fin, dos posibilidades que se abren, como caminos inacabables, ante los ojos del hacedor.

Pablo Neruda, en Canto general (1950), hizo de sus travesías por el mundo uno de los motivos centrales de su arte poética. Jorge Luis Borges, en cambio, se inspiró en Heráclito, Joyce y de Quincey para moldear la temática de algunos poemas de Elogio de la sombra (1969). Dos perspectivas disímiles pero a veces complementarias: César Vallejo puede hablar de Carlos Marx y, simultáneamente, hacer ficción basándose en su experiencia de haber vivido en la Ciudad Luz. Allí tenemos Poemas humanos (1939) como vivo testimonio de lo anteriormente enunciado. José Watanabe leía haikus, pero a la vez evocaba la figura de su madre que tejía en la paz de su hogar.


Miguel Ángel Malpartida (Lima, 1983) se sitúa en la segunda vertiente, por eso, es un legítimo heredero de Borges. Han salido a luz dos poemarios suyos: Galería (2002) y Arte de nariz (2007). Con el primero obtuvo merecidamente el primer premio en el concurso de poesía "César Calvo", organizado en la universidad Decana de América. En Galería, observamos cómo Malpartida hace poesía a partir de su contacto visual con las artes plásticas: la percepción de la belleza de un cuadro puede motivar la escritura de un poema. Difícil labor la de crear a partir de otra creación. De alguna manera esa fue la senda asumida por el genial autor de Ficciones: hacer de la intertextualidad un interminable acicate para el surgimiento de nuevos textos literarios.

Ahora estoy leyendo Arte de nariz y me cautivan muchos aspectos. Empezaré por algo que ciertos sociólogos de la cultura dejan en el tintero: el oficio, vale decir, la preocupación por hacer de la escritura algo que produzca goce en el receptor. A veces los críticos literarios se empeñan en mostrar que los poemas revelan, a pie juntillas, la ideología del poeta. A mí, por el contrario, me interesa el trabajo con la forma artística: "Un punto amarillo como el silencio de la tarde,// estrepitosamente caído,/ ha derrumbado sus brazos/ sobre las tijeras de plata,/ atrayendo el vuelo de las hojas".

Arte de nariz tiene tres partes. En la primera ("Modelismo") hay una atmósfera de tipo bélico, pues al yo poético (piloto de un avión) lo acosa el peligro. Como señala Selenco Vega, "El Nose Art o "arte de nariz" surgió hacia 1913 y consistía en la decoración del fuselaje de los aviones de guerra con motivos generalmente femeninos, pinturas que inyectaban moral y esperanza, un aliento de vida en aquellos combatientes que quizás no volverían a tocar tierra". Es decir, aquí tenemos la vasta confluencia entre la guerra y el erotismo: "Una mujer me ofrece el sueño/ cuando dormir es ponerse a riesgo del mundo/ volverse intermitente". Es como si el paso de la vigilia al sueño implicara un tránsito de la vida a una posible muerte. La noción de intermitencia asedia al poeta porque implica que nuestra existencia pueda ser acaso interrumpida por el flujo de una pasajera muerte.

En la segunda ("Daguerrotipo") se aborda el tema del regreso del guerrero a su morada como Odiseo retorna a Ítaca. Allí están las habitaciones como espacios donde se apilan los recuerdos de la infancia; la fructífera relación del ser humano con los animales a través del cristal de una mirada lúdica; la música y su indecible erotismo; el canto de los grillos y la vastedad del mar: "¿Recuerdas cómo la lluvia/ atraía la canción de los grillos?"

En la tercera ("Lanzallamas") el yo poético percibe una fusión entre el recuerdo de la propia familia y el peligro bélico. Hay un proceso de aprendizaje: el piloto parece convivir con el caos sobre la base de la nostalgia de un espacio perdido: "TAN BREVE ESPACIO ES EL TIEMPO/ PARA LAS PALABRAS QUE ABANDONAMOS/ SOBRE NUESTRA PIEL". Metafóricamente, el tiempo es concebido como una espacio de reconstrucción de nuestra identidad, tarea difícil mas no imposible de realizar.

Arte de nariz es un libro logrado y revela, a todas luces, ese compromiso con la palabra que ha asumido seriamente Malpartida y que desde aquí celebramos, porque nos transporta a un mundo donde a partir del caos (léase la guerra) podamos acaso reconstruir el orden (la familia, la música o el fluir de los cuerpos) y encontrarnos, por fin, a nosotros mismos.