sábado, diciembre 27, 2008

YO TENÍA UN CRISTAL QUE REFLEJABA.../ EFRAÍN MIRANDA

Yo tenía un cristal que reflejaba
la imagen invariable de un mundo:
Hosca o alegre siempre tuvo algo que darme.

Pero llegaron días en que la imagen creció;
mi cristal, entonces, se hizo frágil
y no pudiendo contenerlo más ¡se rompió!
y una nueva luz penetró tras los pedazos.

A veces intento reconstruir mi antigua imagen,
fragmentos livianos que volaron al infinito
o fragmentos pesados penetrando en el mar;
pero allá --muy arriba--
o aquí --muy abajo--
perturban quietudes sagradas
que mi pecho quiere revelar.


De Muerte cercana

Efraín Miranda (Puno, 1925), poeta de la generación del cincuenta. Ha publicado Muerte cercana (1954), Choza (1978), Vida (1980) y Padre Sol (1998).

jueves, diciembre 25, 2008

DISCURSIVA Nº 2


Acabo de terminar de leer el segundo número de la revista Discursiva, dirigida por Doris Calderón. Se trata de un volumen interesante, centrado en los estudios de género. Como plato fuerte tiene una entrevista a la poeta e investigadora Rocío Silva-Santisteban, quien distingue entre estudios de género (que enfatizan el abordaje de "la construcción cultural de la diferencia sexual"- p. 37) y la literatura escrita por mujeres; en tal sentido, los primeros pueden analizar la masculinidad en relación con las estructuras de poder, mientras que la segunda subraya la necesidad de asediar el universo semántico que subyace a la obra de Clorinda Matto de Turner, Blanca Varela, Carmen Ollé, etc. Rocío también afirma que las mujeres, a partir de los años ochenta, han privilegiado el cuerpo y la urbe como dos temas esenciales. En efecto, pienso que el cuerpo es uno de los ejes de El libro de barro y Ejercicios materiales de Varela; también constituye la columna vertebral de Noches de adrenalina de Carmen Ollé o de Ese oficio no me gusta de la propia Rocío.

Discursiva trae textos de creación. Debo admitir que no he podido encontrar ningún poema valioso, salvo algunos esfuerzos de Zoilo Rodríguez. Hay excesiva simplicidad y varios lugares comunes, por lo general, en estos poemas. En el género narrativo, vemos la interesante incursión de Óscar Alfonso en el microcuento y el tema de la violencia recreado, de modo fecundo, por Stuart Flores en "La guerra según Octavio". Los ensayos también manifiestan algunos problemas. Hay desorden expositivo en "Literatura de la violencia y agencia femenina" de Krys Palacios: no hay un hilo conductor que conduzca el desarrollo de la argumentación; y un cierto contenidismo que inunda los primigenios trabajos de Margarita Babilonia ("El exilio como búsqueda de la mujer-intelectual en la novela Las dos caras del deseo de Carmen Ollé") y de Guissela Gonzales ("El universo poético de María Emilia Cornejo"). La perspectiva de género es muy interesante si es que se asume sin descuidar el análisis de los aspectos formales de un relato o un poema.

En lo que respecta a las reseñas, cabe destacar la de Christian Elguera, quien comenta la aparición de Humanismo y crítica democrática de Edward Said. Me cautiva cómo el autor de Orientalismo enfatiza el retorno a la filología como base de un nuevo humanismo debido a que esta se preocupa por el acto de leer: "El trabajo que se desarrolla en 'El retorno a la Filología' es, pues, una manera de reforzar la convicción en el individuo concreto en tanto es él quien realiza la lectura y se alimenta de ella" (p. 49).

La sección "Viñeta cultural" ilustra al lector sobre los últimos concursos y congresos realizados en el Perú desde julio hasta diciembre de 2008. Hay también una parte de la revista que se llama "La página que sobra", dedicada a la caricatura, que me parece un aporte digno de resaltar.

En síntesis, un número disparejo de Discursiva. Creo que los editores quizá pudieran ser más rigurosos en lo que concierne a la selección de los textos por publicar. Me ofrezco personalmente, si fuera posible, a colaborar en elegir los mejores poemas y ensayos, y así dar un pequeño grano de arena que sirva para elevar el nivel de esta importante publicación realizada por un perseverante grupo de estudiantes sanmarquinos.

miércoles, diciembre 24, 2008

LOS REINOS DE DENISSE VEGA FARFÁN

Ayer hice una reseña acerca del último libro de Carlos Orellana que obtuvo el premio de la Asociación Peruano Japonesa en 2008, ahora me toca comentar otro poemario galardonado: Una morada tras los reinos (2008)* de Denisse Vega Farfán, quien se alzó con el premio "Poesía joven del Perú 2008", otorgado por el Centro Cultural de España. El volumen se estructura en dos planos: un yo poético desarraigado, sin rostro conocido y cuya permanencia es una incógnita en el mundo; y un segundo nivel, donde se percibe otra voz que intenta lograr que el yo poético (primer plano) llegue a una autoconciencia crítica acerca de su condición en el mundo. La idea suena interesante porque la poeta busca renovar aquella poesía que, heredera del vanguardismo de Huidobro o de la imaginería surrealista, se sostiene en el suceder de una metáfora tras la otra y trata de alejarse, por lo general, del lenguaje coloquial: "le huyo a la noche/ al sol de los paganos/ me alimento con el pan que nadie quiere/ me embriago con el silencio que el hombre ignora". El manejo del ritmo y el escandido de los versos evidencian un oficio innegable; sin embargo, no se observa una diferencia, en cuanto a la norma lingüística, entre las dos voces (dos planos: uno en letra normal y otro en cursiva) que disertan a lo largo del libro. Hubiera sido quizá necesario más contraste entre ambos hablantes con el fin de que la orquestación dialógica se enriqueciera más.

Los temas que desarrolla este libro son, entre otros, la crisis de la noción de trascendencia ("no hay reinos/ no hay nada diferente a esta montaña de polvo"), el poder infestado por los disvalores que pueblan el mundo ("y esta ciudad el reino/ poblado de reyes que compran almas")y la muerte de los inocentes como secuela del ejercicio de la violencia en el universo cotidiano ("los encontré muertos/ sobre el pedernal// degollados corderos").

La palabra "reino" es polisémica, pues alude a una ciudad casi llena de muertos o asfixiada por la violencia; pero también hace referencia al "reino" de Dios en la tierra, que, en realidad, se ha convertido en un espacio absolutamente deshumanizado: "no sé si por mi rostro corre azufre/ o las resonantes palabras de los muertos".

Una morada tras los reinos es un libro bien estructurado, sin caídas, pero donde todavía no asoma un tono personal ni intransferible. Percibo un buen conocimiento de la tradición literaria, pero quisiera ver más de Denisse Vega y menos de sus maestros. Espero que la siguiente entrega colme estas expectativas.


*Vega Farfán, Denisse. Una morada tras los reinos. Lima: Lustra Editores/Centro Cultural de España, 2008.

martes, diciembre 23, 2008

LOS CIEGOS DE CARLOS ORELLANA


Pienso, como muchos, que todo concurso de poesía entraña alguna dosis de arbitrariedad. No resulta sencillo saber elegir cuál poemario será el ganador. Depende, sin duda, del gusto de cada uno de los integrantes del jurado. Sobre gustos y colores no hay nada escrito --reza el conocido refrán. No es fácil ponerse a discutir acerca de las preferencias personales, que, como su nombre lo indica, depende de las lecturas de cada individuo: ¿cuáles son los límites de lo justificado y de lo arbitrario? No tengo una respuesta definitiva aquí, solo tanteos, vacilaciones y una enorme incertidumbre.

Que esta breve introducción nos sirva para comentar la aparición de Soñar de ciegos (2008)* de Carlos Orellana, libro que obtuvo el primer premio en el VI Concurso Nacional de Poesía "José Watanabe Varas", convocado por la Asociación Peruano Japonesa. Debo admitir que, en todos los casos, los volúmenes que han obtenido este galardón me han parecido consistentes: El amor rudimentario de Carlos López Degregori, Placer fantasma de Mariela Dreyfus, Poca luz en el bar y otros poemas de Jaime Urco, por ejemplo, son textos muy bien estructurados y de una vasta capacidad sugestiva. El poemario que motiva esta reseña no es una excepción a la regla.

Provisto de un buen manejo rítmico, Orellana se inserta en el ámbito de la poesía conversacional, que tiene en José Emilio Pachecho y Antonio Cisneros a dos de sus representantes más ilustres. Uno de los rasgos medulares de esta escritura es su tono desmitificador que, en Soñar para ciegos, se asume con un inflexión personal. Orellana desmitifica las ruinas arqueológicas de Roma antigua, pues la Piazza Navona o la Puerta Flamínea terminan opacadas al lado de las bellas piernas de una joven romana de inquietante belleza: "Desde una mesa observo las piernas vivas de las jóvenes romanas". El yo poético prefiere las toronjas a los rascacielos de Tokio. El maquinismo resulta desenmascarado: "Veo a estos jóvenes copular con máquinas,/ Obtener orgasmos de un modo casi obsceno y criminal". Los poetas italianos aparecen en situaciones tan cotidianas, de manera que se habla de Umbertito Saba o de Salvatore Quasimodo comiendo jamón del norte en el Cordano. La belleza de las mujeres de antaño agoniza "En los obituarios de 'El Comercio'". Se busca la lírica en los bolsillos propios, como si fuera una moneda que se arroja en el vacío. Se cuestiona, como Rimbaud, la llamada racionalidad instrumental que reduce lo racional a lo útil: "Solo me sumerjo en ese vacío imperfecto/ que se llama prosperidad y que cada día entiendo menos./ La economía es enemiga de la poesía".

Soñar de ciegos es un libro que se lee con fluidez y transparencia. Los versos corren como el borbotear de un manantial y combinan las metáforas con expresiones directas. A la manera de Pacheco aunque sin la densidad conceptual de este, Orellana se sumerge en una poesía desacralizadora. Los íconos son derribados por un manojo de versos en la soledad de la noche.

*Orellana, Carlos. Soñar de ciegos. Lima: Asociación Peruano Japonesa, 2008.

domingo, diciembre 21, 2008

DOS ÓPERAS PRIMAS (2)


Hace algunas semanas comenté la aparición de Poema encarnado (2008) de Dante Ramírez; ahora quisiera dedicar algunas líneas a Fragilidad de lo visible (2008) de Alex Morillo. Como todo poemario de búsqueda de un estilo personal, el libro de Morillo posee algunas virtudes: acertado manejo de metáforas y de series enumerativas que manifiesta la tentativa de alejarse de la poesía conversacional, por ejemplo. Sin embargo, observo también el uso algo monótono de los tiempos verbales, pues se emplea casi siempre el tiempo presente, pero este no se contrasta (salvo excepciones, como "Pastor de retazos") con el pasado. En el poema en verso libre el contraste salta a la vista. El cambio de tiempos verbales es un recurso, sin duda, esencial. Puede permitir que el texto adquiera mayor nivel de complejidad. Objetaría también una postura algo conservadora respecto de la tradición literaria. En Fragilidad de lo invisible faltó una mayor dosis de experimentación formal porque es pertinente subrayar que en la poesía lírica la exploración de nuevas vías de expresión cobra un inusitado relieve. No se puede escribir un poema, actualmente, rindiendo quizá demasiada pleitesía a la tradición literaria. Se requiere un actitud cuestionadora y crítica.

En lo que respecta a los temas, tenemos la espera como posibilidad de consumación de la relación amorosa: "Espérame donde el mar se convierte en un animal invertebrado"; "La azotea de mi casa es una espera de concreto". Asimismo, está el rito como estructura temática, donde se alude a esta actividad motriz muy vinculada al sacrificio ("el paisaje del sacrificio que acaba/ en nuestros dedos de panadero"). Por último, la fragilidad en tanto tema evidencia una poética donde se reflexiona acerca del carácter precario de la página en blanco que debiera albergar el contenido de los versos: "Se trata de un solo papel albergando todos los poemas".

Fragilidad de lo visible es un poemario interesante que, no obstante, deja ver sus límites. Revela a un artista en ciernes, cuya palabra aún no logra delinear un tono personal. Se trata de un fruto primigenio que anticipa, sin duda, lo que pudiera lograr Morillo cuando logre amansar, sin perder vigor ni sed experimental, el fuego de las palabras.

EN LA PLAZA MAYOR DE LIMA/ CARLOS ORELLANA

Con furia nada desdeñable,
Un muchacho y una muchacha
se besan.
Es la correcta gramática del amor,
Practicada por los pájaros.
Comparar a los pájaros y a los muchachos es legítimo.
Y más allá de toda consideración poética
Hay la necesidad de devolverle a la naturaleza
La medida de todas las cosas.
Sin embargo estos jóvenes no son lección para nadie;
Son solo una circunstancia baladí
En medio de los grandes temas que en letras
Profundamente negras
Tratan los grandes periódicos, el Parlamento Nacional,
Los viejos edificios donde cada mañana
Las aves se aman y procrean
Distraídamente.

De Soñar de ciegos (2008)

Carlos Orellana (Callao, 1950). Ha publicado los siguientes poemarios: Mapa de sueños, Aguas, La ciudad va a estallar & otros poemas y Los simulacros de Venus. Con Soñar de ciegos obtuvo el primer premio en el VI Concurso Nacional de Poesía, premio "José Watanabe Varas", organizado por la Asociación Cultural Peruano Japonesa.

lunes, noviembre 24, 2008

PRESENTACIÓN DE OBRAS COMPLETAS DE WÁSHINGTON DELGADO


Mañana martes 25 de noviembre, a las 7:00 p.m., en el auditorio W de la Universidad de Lima, se presentarán las obras completas de Wáshington Delgado. Los presentadores serán Antonio Cisneros, Ana María Gazzolo, Jorge Eslava (responsable de esta laboriosa compilación) y este bloguero.

(Foto: Esther Castañeda, Wáshington Delgado y José Watanabe)

domingo, noviembre 23, 2008

CONGRESO DE ESTUDIANTES DE LITERATURA


Literatura.Perú.2008Literature Conference
24, 25 y 26 de noviembre de 2008November 24-26, 2008
http://www.literaturaperu.org

PROGRAMA

Congreso Internacional Literatura.Perú.2008 y
II Congreso Nacional de Estudiantes de Literatura (CONELIT)

Pontificia Universidad Católica del Perú - Universidad Nacional Mayor de San Marcos – Universidad Federico Villarreal

Lunes 24 de noviembre

Lugar: Auditorio de Humanidades de la Pontificia Universidad Católica del Perú

9:00 am: Inscripciones

9:45 am. Mesa 1: Mitos urbanos, ensayo y recepción en la obra de Sebastián Salazar Bondy

“Lo urbanístico a través de la novela Pobre gente de París de Sebastián Salazar Bondy”. Miguel Rosas Buendía (Pontificia Universidad Católica del Perú, PUCP)

“El género del ensayo y la recepción de Lima la horrible de Sebastián Salazar Bondy”. Mario Granda Rangel (Universidad Nacional Mayor de San Marcos, UNMSM)


10:30am. Moderador: Agustín Prado Mesa 2: Ensayística, traducción y gestión

“La poética traductológica de Borges: de la teoría a la práctica de la traducción literaria” Miluska Benavides Bendezú (Universidad Ricardo Palma – PUCP)

“La responsabilidad del escritor en El Sol de Lima de Luis Loayza”. Carlos Alberto Morales Falcón”. (Universidad Nacional Federico Villarreal, UNFV)

“Naturaleza y carácter de una teoría de la literatura en Mariátegui”. Arturo Rivas Seminario (PUCP)

“El discurso del consumo del patrimonio cultural de la Nación en la Gaceta Cultural del Perú, publicación del Instituto Nacional de Cultura, durante los años 2004-2006” Helena Vargas Apolinario (UNMSM)

12:00 m. Moderadora: Brenda Acevedo Mesa 3: Literatura de la violencia en el Perú

“Entre Sendero Luminoso y el Estado: Una perspectiva del uso de la violencia en cinco cuentos peruanos”. Vanessa Gianina Vera Chaparro (Universidad Nacional Federico Villarreal, UNFV)

“Narrando la violencia: dos perspectivas de enunciación en los cuentos Pálido cielo y La guerra del arcángel San Gabriel”. Krysthle Mirella Ponce Palacios (Universidad Nacional Mayor de San Marcos, UNMSM)

“Ideología, Violencia y representación en Adiós Ayacucho”. Edwin Chillcce Canales (UNFV)

“Construcción de la identidad en el contexto de violencia política en Adiós Ayacucho de Julio Ortega, a la luz del episodio autobiográfico “Camina el autor” de la Nueva corónica y buen gobierno de Felipe Guamán Poma de Ayala”. Diana Sonia Díaz Vásquez (Pontificia Universidad Católica del Perú, PUCP)


1:30pm. Almuerzo (Tiempo Libre)

3:00 pm. Moderadora: Claudia Berríos Mesa 4: Sujetos Migrantes en la Urbe y los andes


“Narrativas migrantes: Gregorio Martínez o la construcción de la diferencia”. Daniel Carrillo Jara (UNMSM)

“Memoria y marginalidad en Sarita Colonia viene volando de Eduardo González Viaña”. Romina Gatti Pareja (PUCP)

“Sujeto migrante e intertextualidad en Como higuera en un campo de golf de Antonio Cisneros”. José Luis Gamarra La Rosa (UNMSM)

“Desencuentros de la modernidad: Crisis de la identidad del individuo en la novela No una, sino muchas muertes”. Amancio Edison Flores Muñoz (UNFV)

4:30pm Moderador: Oscar Gallegos Mesa 5: Intrusiones a la narrativa de José B. Adolph

“El proceder desmitificador en El retorno de Aladino (1968) de José B. Adolph”. Elton Honores (UNMSM)

“La bella sociedad del amor imperfecto. Una lectura psicoanalítica y mitológica del cuento de ciencia ficción Hasta que la muerte (1971) de José B. Adolph”. Christian Espinoza Calle (Pontificia Universidad Católica del Perú, PUCP)

“José B. Adolph: la crítica de la cultura y la sociedad en Mañana, las ratas (1984)”. César Espinoza García (UNFV)

“Eros y tánatos en el Diario del sótano (1996) de José B. Adolph”. Juan R. Cuya Nina (UNMSM)

“Elementos extraños y fantásticos en Invisible para las fieras de José B. Adolph”. Nehemías Vega (UNMSM)


6:00 pm. Conferencia Magistral: Ph.D Rocío Ferreira (Depaul University, Chicago)

“Recetas para leer, reflexionar y degustar: la construcción culinaria del proyecto americanista de Juana Manuela Gorriti” Presentada por la profesora Cecilia Esparza, Ph.D.


Rocío Ferreira (DePaul University, Chicago)

Rocío Ferreira obtuvo el doctorado en literatura latinoamericana y estudios de género en la Universidad de California en Berkeley y ahora es catedrática del Departamento de Lenguas Modernas en DePaul University, Chicago. Trabaja en temas relacionados con la literatura latinoamericana de los siglos XIX, XX y XXI y teoría de género, pero su investigación se enfoca principalmente en la cultura y literatura peruana. Ha participado en numerosos congresos internacionales y ha publicado artículos de crítica en libros y revistas especializadas.

7:00 pm. Actividad de inauguración

Martes 25 de noviembre

Lugar: Auditorio de Humanidades de la Pontificia Universidad Católica del Perú


9:30 am Moderadora: Claudia Dioses Mesa 6: Replanteamientos y nuevas lecturas de la generación del 50

La revaloración de lo andino y la reactualización del mito en la Generación del 50: acerca de Francisco Vegas Seminario, Eleodoro Vargas Vicuña y Tulio Carrasco: Del fenómeno social al literario. Jhonn Guerra Banda (UNMSM)

Las representaciones del sujeto subalterno en la generación del 50. Christian A. Elguera Olortegui (UNMSM)

La generación del 50 y la brevedad: aproximaciones al origen del microrrelato o ficción breve en el Perú. Rony Vásquez Guevara. (UNMSM)

11:00 am Moderador: Jaime Pajuelo Mesa 7: Divinidades y Manifestaciones religiosas

Habitó entre nosotros: tensión humana y divina en el Jesucristo de José Watanabe. Magdalena Zegarra Chiappori (PUCP)

El rol simbólico del desplazamiento: Peregrinación y destierro en Muchas Lunas de Machu Picchu y El Gran Señor de Enrique Rosas Paravicino. Alex Morillo Sotomayor (UNMSM)

Guadalupe o Coatlaxopeuh: la problemática ante el nombre original de una aparición. Luis Iván Santamaría Quintero (Universidad Autónoma del Estado de México)


12:30m Mesa 8: Construcciones discursivas: crónicas y folletín en México
“La crónica mexicana finisecular: Laura Méndez de Cuenca, entre el modernismo y el positivismo porfiriano”. Karla Marrufo Huchim (Universidad Veracruzana, México)

“En torno a los orígenes de la novela en México: una aproximación a La portentosa vida de la Muerte (1792), de fray Joaquín Bolaños”. Silvia Alicia Manzanilla Sosa (Universidad Veracruzana)

“Elementos idílicos en Por donde se sube al cielo de Manuel Gutiérrez Nájera. Dahlia Antonio Romero. (Universidad Veracruzana, México)


1:30pm Almuerzo (Tiempo Libre)


3:00 pm Mesa 9: Género, mujer y sociedad

“La representación de la imagen femenina a través del vestido como máscara y disfraz en el Strip tease en Primera Muerte de María de Jorge Eduardo Eielson”. Rocío Fuentes Chauca (PUCP)

“Oliverio Girondo: La mujer como materialización del goce y del respeto a la ‘diferencia’ en el marco de las democracias de América Latina”. Javier Teófilo Suárez Trejo (PUCP)

“La construcción del ideal femenino para el México independiente en La Quijotita y su prima de José Joaquín Fernández de Lizardi”. Xóchitl Partida Salcido (Universidad Veracruzana, México)

“Género y etnicidad en El Hipocampo de oro de Abraham Valdelomar”. Víctor Quiróz (PUCP-UNMSM)

4:30pm. Moderador: José Banda Mesa 10. Entre la vanguardia y lo real maravilloso

“La prefiguración de las vanguardias literarias como visión de un Brasil moderno en la prosa de Joaquim María Machado de Assis. El caso particular de Memorias Póstumas de Bras Cubas para la fundación nacional”. Jerónimo Duarte Riascos (Universidad de los Andes, Bogotá - Colombia)

“Trascendencia poética de la piedra en el poemario La mano desasida de Martín Adán”. Jim Alexander Anchante Arias (UNMSM).

“Lo fantástico aunado a la desesperanza y el desasosiego en. “El almohadón de plumas” de Horacio Quiroga”. José Gregorio Soto Peña (Universidad de los Andes, Mérida - Venezuela)

“Literary image as a multifaceted system: From Text to Archetype, or Mystery of the Colonel in ‘One Hundred Years of Solitude’ by G. G. Márquez”. Dmytro Drozdovskyi (National University of Kyiv-Mohyla Academy, Ukraine) y Oksana Prykhodko (Rivne State University, Ukraine)

El amor infantil como epitafio al juego en Final del juego de Julio Cortázar”. Henry Vega Pacheco (Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle - Universidad Católica Sedes Sapientae)

6:15pm. Recital Poético

Josefina Jiménez, Sandra Suazo, Álvaro Gutiérrez, Carlos Tolentino, Enriique Beo, Renato Arce, Paul Forsyth, José Miguel Herbozo y Rocío Fuentes.

Invitado especial: Dmytro Drozdovskyi (Ucrania)

Leerá poemas del poeta ucraniano Taras Shevchenko (traducidos al español).


7:00pm. Conferencia Magistral: Ph.D. Tracy Devine Guzmán (University of Miami)

“O índio é o povo: etnicidad y el imaginario brasileño” Presentada por el profesor Nécker Salazar, Lic.

Tracy Devine Guzmán (University of Miami)
Assistant professor de la Universidad de Miami. Es bachiller por la Universidad de Virginia (Foreign Affairs and French Language and Literature), máster por The College of William and Mary y el Ph.D (Doctorado) en Romance Studies/Latin American Studies por Duke University.


Miércoles 26 de noviembre Lugar: Casona de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos

9:15 am Mesa 11: De la independencia a la dictadura y de vuelta: la eterna lucha por la defensa de una identidad nacional en las repúblicas latinoamericanas

“Chilena y Marinera: Herencia andaluza de un remoto y celoso patrimonio cultural y sus implicancias en las identidades nacionales dentro del marco de lo marginal”. Juan Ignacio Cáceres Sepúlveda (Universidad de Chile)
“¡Aún tenemos patria, ciudadanos! El periodismo y novela naturalista en Chile, puestos al servicio de la creación de una identidad nacional, en la obra de Joaquín Edwards Bello”. Osvaldo Carvajal Muñoz (U. de Chile)
“Cien años de soledad ya no bastan para estar solos en la noche más oscura: la alegoría en Chile tras las balas del ‘golpe’” . Marcelo Eduardo Soto Opazo (U. de Chile)


10:45 am Mesas 12: Identidad y testimonio en la narrativa latinoamericana

“Creer o no creer: la novela testimonial y el periodismo en Elena Poniatowska y Tomás Eloy Martínez”. Liliana Guadalupe Chávez Díaz (Universidad Nacional Autónoma de México)

“No lloro yo por llorar, sino por hallar sosiego. La memoria como verdad constitutiva del sujeto testimonial en El palacio de la risa de Germán Marín”. Milena Gallardo Villegas (Universidad de Chile)

“El anonimato y la disolución de identidad frente al panóptico en El Señor Presidente de Miguel Ángel Asturias”. Daniel Rojas Pachas (Universidad de Tarapacá, Chile)


12:15 m. Recital Poético de ALPE (Alianza Peruana de Editores)

Micaela Chirif (Mundo Ajeno), Denisse Vega (Lustra Editores), Karina Valcárcel (Editorial Casatomada), Juan Carlos de la Fuente (Tranvías Editores), Gonzalo Ramírez Herrera (Borrador Editores).

Invitado especial: Grupo Editorial Dragostea (Arequipa, UNSA)

1:10 pm. Almuerzo de confraternidad (Casona de la San Marcos)

3:00 pm. Moderador: Christian Elguera Mesa 13: Sudamérica Decimonónica

“Falsos romances: anarquía y sociabilidad en Gonzalo Pizarro de Manuel Ascencio Segura”. José Miguel Herbozo Duarte (PUCP)

“Delimitando la autoría y el corpus de Lima de aquí a cien años, novela de folletín de Julián Manuel de Portillo”. Giuliana Carrillo Pastor (PUCP)

“¿Puede el gaucho hablar? La voz y la representación en el canto final del Martín Fierro de José Hernández”. Emmanuel Alberto Velayos Larrabure (PUCP)

4:30pm Moderadora: Diana González Mesa 14: Perspectivas interdisciplinarias: Transculturalidad del mundo andino

“Explorando los Andes salvajes: Apuntes para una lectura de Madeinusa”. Jorge Terán Morveli (UNMSM)

Chaupi y utopía integracionista: una lectura andina de Danzantes de la noche y de la muerte y otros relatos de Edgardo Rivera Martínez. Lis María Arévalo Hidalgo (UNMSM)

“Arguedas, el neorrealismo y el discurso de la transculturación. Una construcción insolidaria de El Sexto”. Dante Ramírez La Torre (UNMSM)


6:00pm. Conferencia Magistral:

Ph.D Aníbal González (Yale University):

“En busca del libro sagrado: novela y religión en Cien años de soledad”

Presentado por el profesor Marcel Velázquez Castro, Mg

Aníbal González (Yale University)
Director del Graduate Studies (2007-2008) de la Universidad de Yale. Sus areas de estudio son las siguientes: Modernismo, Literatura Latinoamericana, Interrelaciones entre periodismo y literatura, ética y literatura.

Es fundador y editor general de Bucknell Studies en Literatura Lationoamericana y de las Series de Teoría de Bucknell University Press. Fue editor general de los estudios en Cambridge Studies in Latin American and Iberian Literature Series of Cambridge University Press de 1995 a 1997. Actualmente colabora en Comparative Literature Studies, Revista de Estudios Hispánicos (Washington U. in St. Louis), Revista Canadiense de Estudios Hispánicos, Revista Iberoamericana, y Latin American Literary Review

Clausura

Ingreso Libre

viernes, noviembre 21, 2008

FALLECE NOVELISTA LAURA RIESCO


Hizo del autoexilio su morada y se fue de este mundo hace algunos días. La excelente escritora peruana Laura Riesco (1940-2008) vivía en los Estados Unidos y era (será) muy recordada por una de sus obras: Ximena de dos caminos (1994), intensa novela de temple lírico y de rara perfección que penetra en la psicología de una niña, Ximena, la cual vive entre dos mundos y, como bien señala James Higgins, "asimila dos tradiciones culturales, ya que por un lado sus padres le leen historias clásicas de Occidente como las de Cenicienta y Blancanieves y por otro su ama india le cuenta leyendas andinas"(1). Se trata de un sujeto descentrado que oscila entre dos universos culturales: la sierra frente a la costa; el campo frente a la ciudad; y el mundo infantil frente al de los adultos.

La caracterización psicológica de los personajes, la maestría en la descripción y el tono evocativo son algunos de los aciertos de Riesco. Leamos el inicio de Ximena de dos caminos como testimonio de la plasticidad de esta prosa:

Se ha llevado la enciclopedia de su padre al comedor para mirar las figuras. Arrodillada sobre un cojín que ha traído de la sala, Ximena pasa las hojas con mucho cuidado. Las páginas son muy delgadas y se pegan entre sí, pero le han prohibido que se moje el índice con saliva para separarlas. Obedece porque la experiencia le ha enseñado que el papel es amargo y que el sabor y la culpa se le quedan en la boca por el resto del día.

Creo que la crítica especializada tiene una enorme deuda con Laura Riesco. No le ha dedicado aún estudios profundos. Ahora la escritora se halla sumergida en el silencio, pero su obra queda de pie como un árbol macizo en el centro del universo.
(1)Higgins, James. Historia de la literatura peruana. Lima: Universidad Ricardo Palma, 2006, p. 387.

domingo, noviembre 09, 2008

DOS ÓPERAS PRIMAS (1)

Acabo de releer los primeros poemarios de dos poetas jóvenes. Me refiero a Poema encarnado[1] de Dante Ramírez la Torre[2] y Fragilidad de lo visible[3] de Alex Morillo que revelan las múltiples direcciones de la poesía actual en el Perú. Los dos libros se apartan, en mayor o menor medida, del coloquialismo que primó a partir de los años sesenta y que tuvo en Antonio Cisneros a uno de sus principales exponentes. Frente al poema narrativo, Ramírez y Morillo optan por la densidad metafórica y por la eliminación de la anécdota. En tal sentido se vinculan –de alguna manera-- con algunas conquistas del vanguardismo y con la obra de ciertos poetas de los años cincuenta (Javier Sologuren, por ejemplo) que recobran el legado surrealista y trabajan con el elemento metafórico del poema. Dante Ramírez habla del “poema encarnado”, es decir, un racimo corporeizado de versos porque busca traducir (léase trasladar) el latido desde la carne: “Sientes un latido inevitable/ subir desde lo profundo de la carne” (p. 32). La propuesta no es tan original, pero sí tiene algunos ribetes sugestivos porque medita en torno a la fragmentación del cuerpo como un espacio donde se manifiesta la muerte de modo inesperado. Esta poesía (plena de erotismo) actualiza la noción de un pasado reducido a un conjunto de fósiles y desarrolla el motivo del espejo y de la fragmentación como ejes semánticos esenciales.

En “Ante el espejo” se dice “llenar de albures el espíritu/ dulcemente devorado/ ante el espejo” (p. 13). La idea es sugestiva, sin embargo, la realización formal no es tan acertada por la proximidad entre el adverbio “dulcemente” y el adjetivo “devorado” que, en mi opinión, configura un lugar común. Es que la poesía está conformada, sobre todo, por palabras y estas exigen una cuidadosa elección. En “Poema” se afirma “Dices nada/ danzando en los espejos sin fondo” (p. 15); aquí el silencio como crisis de la comunicación se asocia con la música y con la noción de una imagen que se busca en el fondo del espejo. De alguna manera, el arte musical permite acceder a otro tipo de lazo entre el yo y el otro que permita superar los límites de la comunicación meramente verbal.

La fragmentación se asocia también con la imagen especular. Octavio Paz, en “Fábula”, escribía “espejos rotos donde el mundo se mira destrozado”. Un texto de Dante Ramírez lleva por título “Cantos fragmentados”. Se dice que los “arpegios rompen los espejos” aludiendo a un obvio proceso de fragmentación. Parece ser que, ahora, la música abre las puertas al renacimiento del amor y al “crepitar de los sentidos” (p. 31). Es decir, si el poemario habla siempre de celebraciones en el cuerpo del amor, entonces hay la posibilidad de acceder, después de la fragmentación, a un mundo donde solo el contacto corporal permita llegar al conocimiento del otro: “Sólo mis dedos saben/ a qué saben/ los colores de tu rostro” (Ibídem).

Poema encarnado tiene aciertos y límites. Hay un buen manejo del ritmo y una reflexión en torno al tiempo mítico, al pasado como un conjunto de fósiles y a la confrontación entre sueño y vigilia; no obstante, es un libro quizá demasiado extenso. Creo que el poeta debió ser más selectivo y no publicar tantos poemas. No hay que olvidar que El pie sobre el cuello, uno de los grandes libros de Carlos Germán Belli, está constituido por muy pocos textos y, sin embargo, resulta de enorme densidad y manifiesta un temple experimental francamente notable.


[1] Dante Ramírez la Torre. Poema encarnado. Lima: Hipocampo Editores, 2008.
[2] Antes Ramírez había publicado un volumen colectivo En la orilla del ocio (2003) con Percy Ramírez; sin embargo, su primer poemario individual (ópera prima) es Poema encarnado.
[3] Alex Morillo. Fragilidad de lo visible. Lima: Pájaro de Fuego Ediciones, 2008. Morillo también ya había publicado una plaqueta colectiva llamada Nudos (2007).



domingo, octubre 19, 2008

UNA BIOGRAFÍA DE LUIS HERNÁNDEZ


No es una labor sencilla hacer una biografía. Hay dos tentaciones que debieran ser evitadas por todo buen biógrafo. La primera es navegar en el océano del biografismo, es decir, explicar el poema o el relato como un reflejo fiel de la vida del autor real. Craso error que desconoce que la literatura es, sobre todo, ficción. La segunda es descuidar el nivel de la prosa cayendo en una escritura de índole documental, ajena al duro oficio del hacedor del lenguaje. La armonía de H(1) de Rafael Romero Tassara es la primera biografía documentada de Luis Hernández Camarero (1941-1977), el recordado poeta de Charlie Melnik. Romero ha entrevistado a más de 70 personas trabajando con un material de contenido valiosísimo; además, se observa en este libro que su autor ha frecuentado a los clásicos: describe los paisajes marítimos de Miraflores, se involucra plenamente con la vida del poeta y reproduce los artículos periodísticos que dan cuenta de la muerte de Hernández en Argentina.

Me resulta interesante dos aspectos de la vida del poeta: su interés por unir la ciencia y el arte (el conocimiento profundo, del cual hacía gala Hernández, de la obra del astrónomo Johannes Kepler y el uso de este de los pentagramas musicales para explicitar que la Tierra gira alrededor del sol emitiendo sonidos); y la predilección por la música como un arte verdaderamente supremo: "Si hasta entonces el futuro poeta oía música clásica u ópera, el descrubrimiento de las armonías del mundo empujó sus gustos musicales al jazz y a otros ritmos" (p. 56).


La armonía de H es un buen fresco de la llamada generación del 60. A través de la lectura de este libro podemos sumergirnos en aquella época. Se habla de Javier Heraud y de otros artistas e intelectuales de la época. Y en cuanto al supuesto suicidio de Hernández, Romero delinea otra hipótesis: el poeta murió por un accidente, no quiso quitarse la vida, pues apreciaba a esta con inusual fervor. Tema que, sin duda, despertará polémicas.

Quisiera transcribir un fragmento de La armonía de H, donde vemos que detrás del biógrafo hay también un escritor:

Aunque la tarde aún está fresca, pronto ascenderán otros brillos. El sol se ve medio naranja en el horizonte. Es agradable ese color. Parece abrir el cielo en dos fantasías luminosas. A cualquiera de los apacibles transeúntes caminando por aquí los alegraría e impregnaría de contento (p. 42).


(1)Romero, Tassara. La armonía de H. Vida y poesía de Luis Hernández Camarero. Lima: Jaime Campodónico Editor, 2008.




viernes, octubre 17, 2008

LA FORMA DEL MUNDO/ EUGENIO MONTALE


Si tiene el mundo la forma del lenguaje
y el lenguaje la forma de la mente,
la mente con sus plenos y vacíos
no es nada o casi y no puede salvarnos.


Así habló Papirio. Ya era noche
y llovía. Pongámonos a salvo,
dijo, y avivó el paso no advirtiendo
que era el suyo el lenguaje del delirio.



(Traducción: Miguel Ángel Valente)





domingo, octubre 12, 2008

CONFERENCIAS MAGISTRALES DE TOMÁS ALBALADEJO EN LA UNIVERSIDAD DE SAN MARCOS


Tomás Albaladejo, Catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid y representante de la Retórica General Textual, ofrecerá dos conferencias magistrales en el auditorio de la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. El título de las mismas es:

"Retórica y poesía: análisis interdiscursivo e interacción teórico-crítica" (Lunes 13 de octubre, 7:30 p.m.)

"La traducción hoy: hermeneia y poiesis, comunicación y sociedad" (Miércoles 15 de octubre, 7:30 p.m.)

El ingreso es libre.

sábado, octubre 11, 2008

EL HILO NEGRO DE CARLOS LÓPEZ DEGREGORI



La prosa poética es un género muy difícil de cultivar. No es un cuento, pues no tiene la trama narrativa de este último; tampoco es un poema, ya que no posee la concentración verbal ni el uso del verso que priman en él. Se trata de una modalidad que exige una perspicacia poco común. Carlos López Degregori acaba de publicar El hilo negro (1), un volumen que reúne las prosas poéticas dadas a conocer en sus poemarios anteriores. El poeta recoge los racimos de cada uno de los árboles y configura un nuevo libro, que se halla dividido en tres partes: "Voces", "La piedra en la cabeza" y "Cruces de la carretera".

De "Voces" me parece interesante el tema de la muerte entendida como una voz que llama y se lleva al individuo de modo irrevocable. Se emplea un tono diálógico, ora inquisidor o profético, ora reflexivo. Se juega con el tránsito entre la vigilia y el sueño a la manera de los surrealistas. A veces, se relata episodios del mundo onírico: "En el sueño había un carpintero trabajando encorvado. Era carpintero".

En "La piedra en la cabeza" observo un temple más narrativo. Algunos textos parecen estar entre el cuento lírico (cultivado por Edgardo Rivera Martínez en el Perú) y la prosa poética, por ejemplo, "El hombre de Arán"; otros se solazan con la feliz mixtura entre prosa y verso ("Matrimonio en el polvo"). En "Este reino inferior" vemos una poética en ciernes: "Tiendo a poetizar, a creer en lo que no existe". Es decir, hacer arte no solo es imaginar, sino equivale a tener fe en la ficción. El escritor reemplaza la doctrina religiosa por una creencia rigurosa en las dimensiones liberadoras de la palabra para acceder a un universo ficcional que posea su propia lógica, obviamente distinta de la racionalista.

En "Cruces de la carretera" sobresale la óptica contemplativa: "Te miro flotando en el mandil"; pero también la idea de dar testimonio de aquellos que murieron en la orilla de las autopistas y que llaman insistentemente al yo poético :

Una voz, HIPÓLITO, me llama.
VICENTE, contesto y la carretera y la casita se agigantan.

Sin duda, El hilo negro es un libro sólidamente construido por un orfebre de la palabra y que evidencia, una vez más, por qué López Degregori es uno de los más notables poetas peruanos de hoy. Es hora ya de darle el sitial que se merece.
(1)El hilo negro. Lima: Borrador Editores, 2008.

jueves, octubre 02, 2008

TALLER DE NARRATIVA



Librería Ksa Tomada y Bizarro Ediciones invitan a estudiantes, profesionales y público en general interesados en la creación de textos narrativos al Taller de Narrativa que en el mes de Octubre dirigirá el escritor y editor Max Palacios.

Este taller les permitirá a los participantes tener un conocimiento de algunas estrategias narrativas y técnicas de redacción para elaborar un texto narrativo eficaz y coherente.

INICIO: Sábado 11 de Octubre de 2008.

DURACIÓN: 4 sesiones de 8 horas lectivas.

HORARIO: Sábados de 11 a.m. a 1 p.m.

INFORMES E INSCRIPCIONES: Librería Ksa Tomada (Conquistadores 1238, San Isidro. Teléfono: 421-1123, preguntar por Melissa Palma)

Vacantes Limitadas

NOTA: Al finalizar el taller, se otorgarán certificados de asistencia y se publicarán los mejores textos producidos, previa evaluación y coordinación con los asistentes.

jueves, septiembre 25, 2008

PRESENTACIÓN DE LIBRO SOBRE LUIS HERNÁNDEZ/ JAIME CAMPODÓNICO EDITOR


Biblioteca Nacional del Perú

Martes 30 de septiembre, 7 de la noche
Sala "Juan Mejía Baca" de la BNP
Entrada libre

Presentación del libro:

LA ARMONÍA DE H – VIDA Y OBRA DE LUIS HERNÁNDEZ CAMARERO
de Rafael Romero Tassara
(Jaime Campodónico Editor)

Presentadores : Camilo Fernández, Luis La Hoz
y Manongo Mujica

Durante décadas envuelto en un manto de misterio y elevado a la categoría de mito literario tras su prematura muerte, Luís Hernández (Lima, 1941 – Buenos Aires, 1977), quizá el poeta peruano más original e inclasificable, que durante años edificara una intensa y lúdica obra poética titulada "Vox Horrísona" en cuadernos escritos a plumón, que llenaba de dibujos para después regalarlos a propios y extraños, se convirtió en un poeta culto para cientos de jóvenes.

La playa, el sol, los colores (lila, azul), la neblina, su barrio de Jesús María, los bares, la neblina, la música, todo esto, que constituía para Hernández su "material temático cromático" tal como él mismo decía, fue forjando el universo fascinante que aún hoy, a treinta años de su partida física, seduce y decide las vocaciones artísticas de chicos y chicas que reconocen en Hernández a un creador insólitamente cercano y actual y a quien de manera natural llaman "Luchito".

El joven periodista Rafael Romero Tassara, ha compuesto una exhaustiva biografía titulada La armonía de H. Vida y obra de Luis Hernández Camarero tras cuatro años de investigación en archivos públicos y privados y más de medio centenar de entrevistas a los familiares, amigos del poeta-médico.

La edición, publicada por Jaime Campodónico Editor, incluye fotografías inéditas y documentos nunca antes vistos, cedidos por la familia del poeta. Y como broche de oro, se añade al libro una reproducción facsimilar de una libreta-calendario, la llamada Libreta Bayer guardada por treinta años y que el poeta utilizó, a manera de obra abierta, para escribir sus poemas en sus clásicos trazos a plumón.

"La armonía de H. Vida y obra de Luis Hernández Camarero" será presentada por el académico Camilo Fernández Cozman, el poeta Luis La Hoz y el músico Manongo Mujica.

La cita es el martes 30 de septiembre, a las 7 de la noche, en la sala "Juan Mejía Baca" de la Biblioteca Nacional del Perú (Av. de la Poesía 160, San Borja, esquina Av.Javier Prado y Aviación) [Nota: Prensa BNP]

La entrada es libre.
Visite:
http://www.larmoniadeh.blogspot.com/

domingo, septiembre 07, 2008

UNA VALIOSA ANTOLOGÍA DE LUIS BENÍTEZ


La poesía argentina tiene nombres imprescindibles en el concierto de la lírica hispanoamericana. Podemos mencionar a Jorge Luis Borges, Oliverio Girondo, Enrique Molina, Juan Gelman y Alejandra Pizarnik. El primero manejó con destreza los más diversos géneros: el cuento, el ensayo literario y el poema; además, supo trajinar desde el ultraísmo hasta el equilibrio clásico. El segundo fue un diestro hacedor de neologismos que tuvo una de sus cumbres en el poemario En la masmédula. El tercero fue un surrealista que, como César Moro en el Perú, exploró la dimensión onírica hasta límites insospechados. El cuarto es un poeta de temple coloquial y que emplea la sucesión de preguntas para exigir al lector que tome conciencia de un tiempo donde predomina la desesperanza. De Pizarnik recuerdo, sobre todo, el escueto poema “Amantes”: “una flor/ no lejos de la noche/ mi cuerpo mudo/ se abre/ a la delicada urgencia del rocío”.

Breve antología poética
[1]de Luis Benitez (Buenos Aires, 1956) es un volumen valioso. Incluye una selección de textos tomados de los nueve libros publicados por Benítez, poeta argentino de la llamada Generación del 80 que ha publicado Poemas de la tierra y la memoria (1980), Mitologías/La balada de la mujer perdida (1983), Guerras, epitafios y conversaciones (1989), entre otros. Poesía que asimila el coloquialismo con mesura y así evita el prosaísmo deliberado. Hay un cuidadoso trabajo con el ritmo de los versos.

Me cautiva de esta escritura la reflexión sistemática sin deteriorar la capacidad sugestiva del lenguaje poético. No se trata de filosofía disfrazada de poema. Tampoco de la imposición de una idea. Benítez deja que las palabras, merced a su musicalidad, nos sugieran asociaciones de la más diversa índole:

Muchos son los rostros que habitan
el enorme país de la distancia.

El aspecto visual le da una plasticidad a los versos. La multiplicidad de los rostros, el tamaño del país y la sensación de distancia se juntan para sugerir una atmósfera sutil. Tenemos una sinécdoque (el rostro en vez de la persona) y una metáfora que convierte a la distancia en geografía. En tal sentido, me trae a la memoria algunos poemas de Octavio Paz, verdaderos ejercicios de meditación. Por ejemplo, en “Piedra de sol”, el yo poético cavila acerca de la búsqueda de un instante que permita recobrar nuestra unidad perdida, pero dicha tentativa parece ser infructuosa. El ser humano, según Paz, parece condenado a la fragmentación constante.

Veamos otro ejemplo de Benítez:

De las tantas cosas que no puede
mostrar ciertamente la palabra,
la primera imposible es el olor
tan propio y exacto de las cosas.

La poesía es también como el aroma.

El hablante nos habla de la imposibilidad de las palabras para aprehender el universo de la realidad. El olor se escapa; el aroma, también. Los versos son un intento de atrapar las cosas, pero estas huyen. Todo poeta auténtico (y Benitez lo es, sin duda) debiera proseguir la incesante búsqueda. Esta antología (que hoy celebramos) es un fiel testimonio de ello.



[1] Benitez, Luis. Breve antología poética. Selección e introducción por Elizabeth Auster. Buenos Aires: Ediciones Juglaría, 2008.

lunes, agosto 25, 2008

DOS AÑOS DE "LA SOLEDAD DE LA PÁGINA EN BLANCO" Y UN PEQUEÑO HOMENAJE A MANUEL MORALES


Fue el 22 de agosto de 2006. Mi primer post que era sobre José Watanabe, tiene esa fecha; es decir, este blog cumple dos años y tiene como propósito difundir la literatura latinoamericana sin caer en el culto al improperio ni en la arbitrariedad, que es casi una institución en el mundo del ciberespacio. En este página virtual jamás se aceptará el comentario anónimo, teñido de injuria o de vileza. No deseamos ser cómplices de una espiral de violencia verbal que pudiera tornarse en una marea interminable.

Ayer me enteré del fallecimiento del poeta Manuel Morales en Brasil y, por eso, quisiera transcribir ese notable poema que circuló mucho en los años ochenta y así rendirle un merecido homenaje, desde este blog, a quien fuera un escritor comprometido con su tiempo:


SI TIENES UN AMIGO QUE TOCA TAMBOR


Si tienes un amigo que toca tambor
Cuídalo, es más que un consejo, cuídalo.
Porque ahora ya nadie toca tambor,
Más aún, ya nadie tiene un amigo.
Cuídalo, entonces,
Que ese amigo guardará tu casa.
Pero no lo dejes con tu mujer, recuerda
Que es tu mujer y no la de tu amigo.
Si sigues este consejo, vivirás
Mucho tiempo. Y tendrás tu mujer
Y un amigo que toca tambor.
(Foto: Manuel Morales con dos amigas peruanas)

viernes, agosto 22, 2008

BLANCA VARELA Y LA INTERMINABLE LUCHA CON LAS PALABRAS (DISCURSO DE INCORPORACIÓN EN LA ACADEMIA PERUANA DE LA LENGUA)




Es para mí motivo de inmenso regocijo ser incorporado como académico de número en esta docta casa que tuvo como presidente a don Ricardo Palma. Lo constituye por un abanico de razones. La primera: no resulta una práctica habitual que la tarea del crítico literario sea valorada en los predios de la intelectualidad, a veces un poco reacia al reconocimiento del trabajo del hermeneuta literario. Si es algo azaroso dedicarse a concebir un poema o una obra de teatro, lo es --aún más-- consagrarse a la incierta labor de analizar versos o cuentos o novelas en el Perú. Para algunos, se trata de un quehacer bizantino. Si poca gente lee poesía, ¿cuántos estarán dispuestos a devorar un libro de crítica que bordea las trescientas páginas e intenta asediar el significado siempre huidizo de un poema?

La segunda razón que me colma de beneplácito es que en la Academia Peruana de la Lengua se hallan mis maestros que supieron despertar en mí la sed de investigación en las aulas de la Universidad de San Marcos, allá en los lejanos años ochenta, cuando el Perú parecía ahogarse, atónito, ante la marea incesante de la violencia. Permítaseme mencionar a Jorge Cornejo Polar (erudito recientemente desaparecido; profundo conocedor de la obra de Manuel Ascensio Segura), a Jorge Puccinelli, Marco Martos, Edgardo Rivera Martínez, Carlos Germán Belli, Manuel Pantigoso, Carlos Eduardo Zavaleta y Eduardo Hopkins. Ya no está (aunque su recuerdo nos acompañe) Antonio Cornejo Polar, en cuya casa del óvalo Higuereta yo discutía, con pasión y algo de sindéresis, sobre los vericuetos de la literatura latinoamericana y trataba de echar quizá luz en el camino siempre sinuoso de la creación poética. Allí aprendí que la crítica literaria era también una cuestión de estilo y que un investigador debía tener como norte esclarecer el sentido que subyace a una novela o a una obra de teatro. El hermeneuta literario no es dueño de la verdad absoluta, sino un lector que busca compartir su exégesis con los demás. Un poema no puede reducirse a una fórmula matemática, sino que es un objeto vivo que invita al lector a emplear su imaginación para completar la significación que el autor apenas ha esbozado. Umberto Eco se ha referido a la poética de la obra abierta para aludir a un tipo de obras que consideraba al receptor como el libre ejecutante de una partitura dejada casi inconclusa por su diestro hacedor. Hans-Robert Jauss, por su parte, ha dicho que la historia de la literatura era una provocación. Es decir, un poema es un acicate a nuestra fantasía de lectores y debiéramos responder con una interpretación creativa y no con una ecuación que simplemente reduzca a un mero esquema la complejidad polisémica del discurso literario.

La Academia Peruana de la Lengua tiene el noble oficio de preservar el invalorable legado de la comunidad hispanohablante: el idioma. Pedro Salinas, eximio traductor de Marcel Proust y sutil poeta, afirma sin ambages: “No habrá ser humano completo, es decir, que se conozca y se dé a conocer, sin un grado avanzado de posesión de su lengua. Porque el individuo se posee a sí mismo, se conoce, expresando lo que lleva dentro, y esa expresión sólo se cumple por medio del lenguaje”[1]. Hablar, escribir, leer y escuchar son actividades en las cuales nos involucramos íntimamente como seres humanos y permiten el reconocimiento de la voz del otro. Moldeamos nuestra personalidad a partir de las palabras y nos insertamos en una determinada tradición cultural sobre la base de un sistema de signos que compartimos con los demás y así abrimos la necesidad del consenso como fundamento imprescindible de la convivencia humana.

Mi tema de disertación será la poesía de Blanca Varela, mas me centraré en su poemario Valses y otras falsas confesiones (1971). El poeta metafísico inglés John Donne decía: “Ningún hombre es una isla en sí mismo/ Cada hombre es un tramo del continente, una parte del todo”. Por ello, la obra de Varela establece lazos fecundos con el surgimiento de la lírica contemporánea en el Perú, donde brillan autores como César Vallejo, José María Eguren y Jorge Eduardo Eielson.

Alberto Escobar hizo una periodización de la lírica peruana sobre la base de la idea de la fundación de las tradiciones poéticas nacionales. Así, en plural, porque el proceso es múltiple e interminablemente heterogéneo. Este ciclo de los fundadores, según Escobar, tiene como exponentes a Eguren, Adán, Vallejo, los otros poetas vanguardistas y los artífices de la llamada Generación del 50. En tal sentido, Varela es una de las fundadoras de las tradiciones poéticas en el Perú, como lo fue Sor Juan Inés de la Cruz en México, o Gabriela Mistral en Chile. Se trata, sin duda, de piedras angulares en el panorama de la poesía hispanoamericana.

Octavio Paz descubre que:
“Blanca Varela es una poeta que no se complace en sus hallazgos ni se embriaga con su canto. Con el instinto del verdadero poeta, sabe callarse a tiempo. Su poesía no explica ni razona. Tampoco es una confidencia. Es un signo, un conjunto frente, contra y hacia el mundo, una piedra negra tatuada por el fuego y la sal, el amor, el tiempo y la soledad. Y, también, una exploración de la propia conciencia”
[2].

Aquí se observa cómo el escritor mexicano subraya de qué manera Varela cuestiona una poesía didáctica que intente explicar al lector la significación del poema. Ello la lleva a explorar la sugerencia como centro de su poética a la manera de los simbolistas franceses que recusaban los códigos realistas y, como si concibieran una pintura impresionista, trabajaban con el efecto de la luz y con la disposición de los colores.

Roberto Paoli señala que:
“En la crisis del lenguaje poético contemporáneo observamos que hay poetas que rompen los diques de contención de la verbalidad; otros que, en cambio, tratan de reducir la expansión física del discurso verbal. A esta segunda categoría pertenece por derecho la expresividad de Blanca Varela. Claro está que la distinción es puramente fenomenológica y no supone jerarquización alguna. ‘Hiperverbales’ e ‘hipoverbales’ tiene las mismas probabilidades de acertar o desacertar en sus realizaciones expresivas”
[3].

Por ejemplo, Walt Whitman y Pablo Neruda son poeta “hiperverbales” porque, al decir de Paoli, tienden a la expansión verbal. Una enumeración interminable de metáforas puebla Hojas de hierba y Canto general. En cambio, Constantino Cavafis y Giuseppe Ungaretti son poetas “hipoverbales” porque sus obras trasuntan una búsqueda de síntesis y reducen el proceso expansivo antes referido con el fin de lograr la precisión verbal. Varela está más cercana a esta segunda tendencia porque en su poesía se busca la concentración del mensaje en escasos vocablos.

Adolfo Castañón precisa que:
“Originalmente próxima a poetas como el nicaragüense Carlos Martínez Rivas o el mexicano Octavio Paz, Blanca Varela ahonda su propia búsqueda ética y poética en el curso de una obra mineral, tallada en los huesos, labrada más allá de la piel anecdótica y del fácil jaspeado asociativo”
[4].

Aquí se observa cómo escribir poesía entraña, para Varela, una inacabable búsqueda ética que no cae en la lírica de instrumentalización política, pero que, fiel al trabajo con el lenguaje, cuestiona las fáciles dicotomías entre lo masculino y lo femenino, o entre lo público y lo privado, para escuchar la voz del otro y cuestionar la primacía del discurso patriarcal en el ámbito de la modernidad.

Creo que la escritura de Varela tiene dos fuentes: el simbolismo francés y el surrealismo. Stéphane Mallarmé, gran poeta simbolista, piensa que: “Nombrar un objeto es suprimir las tres cuartas partes del goce de un poema que se obtiene al irlo adivinando poco a poco; sugerirlo, ése es el sueño”[5]. Es decir, Varela no nombra, sino sugiere sutilmente algunas atmósferas y disiente de la poesía de compromiso político cuya máxima expresión es, en el Perú de los años cincuenta, Edición extraordinaria (1958) de Alejandro Romualdo. Sin embargo, a diferencia de Mallarmé, la autora de Ese puerto existe reflexiona sobre su condición de mujer cuestionando ciertas estructuras de carácter patriarcal con el fin de plantear la necesidad de escuchar al otro en el concierto de la modernidad. No excluye la perspectiva masculina, sino busca repensar el rol de los géneros para que el autodesarrollo y el progreso colectivo caminen de la mano. Se trata de un planteamiento ético que pone énfasis en la necesidad del diálogo y la exclusión de todo monólogo autoritario.

Del surrealismo, nuestra poeta asimila creativamente la imaginería que, sobre la base de la oposición entre vigilia y sueño, se nutre de metáforas de corte onírico y cuestiona el paradigma racionalista. Paoli ha señalado que “Varela se forma en un clima parasurrealista, igual que sus compañeros de generación: Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, Sebastián Salazar Bondy”[6]. “Destiempo”, poema que forma parte de Ese puerto existe (1959) está dirigido a César Moro y relata el tránsito desde la esfera de la vigilia a la del sueño: “Se fue el día/ las escamas del sueño giran”; “Despierto// Primera isla de la conciencia.// Un árbol”. También en Las ínsulas extrañas de Emilio Adolfo Westphalen se observa un camino que va del universo onírico al de la vigilia. En tal sentido, Varela establece, con rasgos distintivos, lazos fecundos con la obra de Moro y de Westphalen. No emplea la escritura automática como en algunos poemas de André Breton, pero se nutre de imágenes oníricas que cuestionan la racionalidad instrumental en el mundo moderno.

En Valses y otras falsas confesiones, Varela organiza un discurso multiforme donde se dan cita el monólogo del yo poético, las letras de valses y la narración de hechos que remiten a la crisis del sujeto en las sociedades avanzadas. Dicha orquestación en varios planos recuerda los experimentos de T.S. Eliot en Tierra baldía, donde se yuxtaponen citas de versos de Baudelaire al lado de expresiones coloquiales o de breves textos en alemán. Al final, Eliot incorpora unas notas explicativas del origen intertextual de cada una de las referencias para desmitificar el concepto de originalidad de raigambre romántica y formular que el poeta debiera ser un mago de la dispositio.

El yo poético, en Valses y otras falsas confesiones, dirige su discurso a un interlocutor descrito como un ser “ahogado en un océano de semejanza”. Pareciera que en el mundo cotidiano nos hemos sumergido, de manera algo desatinada, en la homogeneidad y no hemos dado primacía a los ecos de la alteridad, al reconocimiento del otro y del diferente, el cual reclama insistentemente nuestro concurso. Varela habla desde la perspectiva de una mujer (esposa o víctima), mas universaliza su discurso con el fin de cuestionar los fantasmas del discurso homogeneizador y excluyente. Giovanni Bottiroli subraya que “Deberíamos aprender a reconocer que los conflictos son fecundos, y las pacificaciones, estériles”[7]. Es decir, sumirnos en la ausencia de contradicciones puede ser el paso a la inercia y al atraso; los conflictos bien encauzados hacen que surja la luz al final del túnel. El investigador italiano nos habla de estilos de pensamiento. El primero es el disyuntivo o separativo, basado –según Bottiroli-- en los usos institucionales de la lengua; en este caso, se trata de superar la ambigüedad entre significante y significado, o entre signo y referente: “Separativo (…) presupone un mundo ya segmentado y categorizado, nombrado sin equívocos ni interferencias”[8]. El segundo es el conjuntivo que busca el tratamiento de la ambigüedad desde el punto de vista de los regímenes de sentido y puede ser de dos tipos: el distintivo, el cual revela el funcionamiento de una inteligencia estratégica de raigambre a veces dialéctica y que trasunta la idea de introducir un principio de articulación para interrumpir el interminable flujo de la semejanza; y el confusivo (neologismo que no entraña ningún sentido peyorativo), que pone de relieve la inestabilidad de los significantes respecto de los significados y tiende a lo cíclico.

José de la Riva Agüero, en Carácter de la literatura del Perú independiente (1905), propugnaba la homogeneidad étnica y decía que nuestra literatura era una provincia de la española, como lo es la de Murcia o la de Aragón. Allí se manifiesta un estilo separativo porque se intenta superar la discusión sobre la naturaleza de la literatura peruana incluyéndola en el ámbito de la producción literaria peninsular.

José Carlos Mariátegui, en Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana (1928), evidencia un estilo distintivo, pues busca el tratamiento de la oposición entre lo andino y lo occidental a través del estudio de la producción indigenista y del aporte de poetas como César Vallejo, cuyo libro Los heraldos negros “es –según el Amauta— el orto de una nueva poesía en el Perú”[9].

César Moro, en La tortuga ecuestre (1938-1939), revela un estilo confusivo porque practica una enumeración caótica casi interminable de metáforas y de metonimias propugnando que la analogía se repite sin cesar y que cobra primacía la inestabilidad de los significantes respecto de los significados.

Varela manifiesta un estilo distintivo, pues revela el tratamiento de las contradicciones y el funcionamiento de una inteligencia estratégica que, al decir de Bottiroli, supone “un pensamiento de la flexibilidad y la flexibilidad es indispensable en una identidad relacional compleja”[10]. Varela lo sabe con incuestionable precisión y, por eso, toma mano de los contrastes en el universo de las relaciones cotidianas para construir un mosaico de textos donde la violencia verbal resulta también un recurso artístico que abre el camino a la experimentación verbal. Las palabras se rozan entre sí de modo inacabable y de aquella lucha nace la creación al borde del abismo porque, como el Ave Fénix, se renueva incesantemente y traza los límites de su propio discurrir. Sin embargo, Varela trasunta un pensamiento de la flexibilidad, pues busca una salida ante las oposiciones que habitan en el mundo cotidiano a través de la escisión del sujeto y de cómo una lucha entre dos principios (el de la antítesis y el de la contigüidad) pudiera abrir la posibilidad de un tratamiento de la contradicción y una eventual síntesis.

“Nuestro sistema conceptual, en términos del cual pensamos y actuamos, es fundamentalmente de naturaleza metafórica” – han dicho George Lakoff y Mark Johnson[11]. A ello debemos añadir que la moderna lingüística cognitiva ha desarrollado investigaciones muy avanzadas para desentrañar el funcionamiento del cerebro a partir de la organización metafórica del pensamiento. Parafraseando a Giorgio Raimondo Cardona[12], puedo afirmar que es como si concibiéramos, ahora, que esta casa fuera un cuerpo; los pilares fueran los brazos; la entrada, la boca; las ventanas, los ojos, etc.

Veamos la primera parte del poema llamado “Ejercicios”, que forma parte de Valses y otras falsas confesiones:

Un poema
como una gran batalla
me arroja en esta arena
sin más enemigo que yo

yo
y el gran gran aire de las palabras


El yo poético como personaje es configurado como un sujeto escindido: una parte de él está en relación metonímica (de contigüidad) con el poema; la otra se halla en una relación antitética con el mismo texto poético. La obra literaria (y su constitución) acompaña al yo poético, pero a la vez lo enfrenta a este con el producto de su propia creación. Es más, el propio hablante en tanto personaje se convierte en enemigo de sí mismo. Hemos comprendido --al decir de Bottiroli-- la figura del personaje de manera atomística o funcional
[13], es decir, como una suma aditiva de cualidades (“lealtad”, “diligencia”, “bondad”, etc.) o un mero actor algo estático y determinado por su hacer y la naturaleza de sus acciones. Y allí late un error porque debiéramos considerar siempre al personaje como un ser dinámico y que busca, de modo persistente, una autocorrección en el ámbito conductual. Por eso, el yo poético configurado por Varela es, en realidad, un personaje hablante, un actor en permanente transformación que se enfrenta a sí mismo porque busca una autoconciencia de su accionar y la necesidad de progreso. Ello se logra a través del empleo de una inteligencia figural (una organización del pensamiento basada en las redes figurativas) que, sobre la base de la percepción de los términos opuestos, pueda encontrar una salida a la contradicción antes expuesta.

La metáfora que preside el texto es la siguiente: “escribir significa luchar con las palabras y consigo mismo”. El “poema-ser humano” (que arroja al yo) es un personaje metonímico que, como hemos visto antes, establece una relación antitética con el yo poético, quien percibe su interioridad como otra antítesis, donde se trasunta una escisión entre dos aspectos del sujeto que luchan entre sí: uno que cultiva la escritura del poema y otro que ve a este como un permanente enemigo en el campo de batalla de la creación artística.

Además, hay la metáfora “el gran gran aire de las palabras”, donde se observa que el lenguaje no solo tiene un enorme prestigio (se alude a su grandeza en tanto producto), sino que implica una concepción plástica, pues se concibe que las palabras tuvieran volumen (largo y ancho) como si fueran las partes de una figura escultórica en el ámbito de las artes plásticas.

Otro poema notable en lo que respecta a la orquestación figurativa es el “Vals del Ángelus”, donde el yo poético le increpa a su interlocutor un comportamiento atravesado por la violencia y por la preeminencia del monólogo autoritario:

Ve lo que has hecho de mí, la santa más pobre del museo, la de la última sala, junto a las letrinas, la de la herida negra como un ojo bajo el seno izquierdo.
Ve lo que has hecho de mí, la madre que devora a sus crías, la que traga sus lágrimas y engorda, la que debe abortar en cada luna, la que sangra todos los días del año.

Un leve hálito vallejiano (de “Traspié entre dos estrellas”) parece impregnar el fragmento antes citado. El poema de Varela esgrime un cuestionamiento de los marcos institucionales de la sociedad patriarcal. La relación entre el yo poético como personaje y su interlocutor es de raigambre antagónica; vale decir, la antítesis cumple un papel esencial en la interrelación entre los personajes del poema. Sin embargo, el final del texto es sumamente ilustrativo:

Tu imagen en el espejo de la feria me habla de una terrible semejanza.

Hemos pasado de la antítesis a la metáfora, de la confrontación a la analogía. El yo poético aparece, nuevamente, como un sujeto escindido: una parte ocupa la casilla de ser agredido por el discurso autoritario; en cambio, la otra parece ser un reflejo del ejercicio de la violencia en el mundo cotidiano. Recordemos que Bottiroli había afirmado que las confrontaciones permiten conocer a plenitud el movimiento de autocorrección que realiza el personaje cuyo accionar es dinámico y no una mera suma de cualidades abstractas. El yo poético transita de una antítesis (un cuestionamiento del monólogo autoritario) a la percepción de una “terrible semejanza”, analogía entre la víctima y el victimario que es vista de manera crítica. La acción del victimario pareciera haber dejado algunos rezagos de violencia en el comportamiento de la víctima. Allí tenemos una crítica de Varela a la denominada “cultura de la barbarie” como un espacio vital donde el nivel de deshumanización se incrementa de tal forma que infesta todas las prácticas del mundo cotidiano. El ejercicio del poder degenera al sujeto y hace que la poesía esgrima su voz como una praxis donde asoman la conciencia crítica y la posibilidad de progreso para salir del círculo del autoritarismo y escuchar la palabra del otro.

Lautréamont afirmaba que la poesía debía ser escrita por todos. Ezra Pound decía que ella era una ciencia, tal como lo son la química y la biología. T.S. Eliot subrayaba que el poeta tenía como misión fundamental preservar su lengua. Enrique Lihn, alguna vez, llegó a pergeñar el siguiente ilustrativo verso: “Porque escribí porque escribí estoy vivo”. La poesía es un intento de acercarse al otro: el enigmático lector que descifrará el poema apenas esbozado por el autor. “Yo es otro” – ha enfatizado Arthur Rimbaud en Cartas del vidente. La relación entre emisor y receptor semeja un vínculo de amistad. José Emilio Pacheco dice a George Moore, uno de sus más asiduos lectores: “No nos veremos nunca pero somos amigos”.

Que este discurso sea, sobre todo, un vivo testimonio de agradecimiento. Ser incluido como académico de número me convierte en cómplice y partícipe de la inmensa tarea de hacer de la lengua española un lugar de encuentro, de sana convivencia del espíritu con el mundo cotidiano. Humboldt señalaba que al usar el lenguaje, el ser humano ejercitaba su creatividad hasta límites insospechados. El lenguaje constituye per se una actividad creadora y la poesía lo es en grado sumo. Por eso, en ese notable poema llamado “Génesis”, Eielson afirma de modo contundente:

Una palabra sola como el sol
Una palabra azul como la tierra

La palabra Adán durmiendo
Junto a la palabra Eva


NOTAS

[1] Salinas, Pedro. El defensor. Barcelona: Editorial Península, 2002, p. 366.
[2] Paz, Octavio. “’Destiempos’ en Blanca Varela”. En: Varela, Blanca. Canto villano. Poesía reunida (1949-1994). México: Fondo de Cultura Económica, 1996, p. 10.
[3] Paoli, Roberto. “Una visión lúcida y desencantada”. En: Varela, Blanca. Op. Cit., p. 19.
[4] Castañón, Adolfo. “Blanca Varela: la piedad incandescente”. En: Varela, Blanca. Op. Cit., p. 28.
[5] Mallarmé, Stéphane. Igitur. Divagations. Un coup de dés. Paris: Ed. Gallimard, 1976, p. 392. Tomo la traducción de Ricardo Silva-Santisteban.
[6] Paoli, Roberto. “Una visión lúcida y desencantada”. En: Varela, Blanca. Op. Cit., p. 15.
[7] Bottiroli, Giovanni. “Ibridare, problema per artisti. Alcune tesi”. En: http://www.letteraturatuttalavita.blogspot.com/ (21-08-2008) (La traducción es nuestra; a partir de ahora las citas de Bottiroli serán traducidas por nosotros).
[8] Bottiroli, Giovanni. Retorica. L’intelligenza figurale nell’arte e nella filosofia. Torino: Bollati Boringhieri Editore, 1993, p. 167.
[9] Mariátegui, José Carlos. Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana. Lima: Ed. Amauta, 1992, p. 308.
[10] Bottiroli, Giovanni. “Ibridare, problema per artisti. Alcune tesi”. En: http://www.letteraturatuttalavita.blogspot.com/ (21-08-2008)
[11] Lakoff, George y Mark Johnson. Metáforas de la vida cotidiana. Madrid: Ediciones Cátedra, 1995, p. 39.
[12] Cf. Cardona, Giorgio Raimondo. I sei lati del mondo. Linguaggio ed esperienza. Bari: Ed. Laterza, 1985.
[13] Cf. Bottiroli, Giovanni. Op. Cit., p. 107.