martes, julio 31, 2007


NÚMERO 13 DE LA REVISTA “TONOS DIGITAL”

Está ya en circulación el número 13 de la revista virtual “Tonos digital” de la Universidad de Murcia (
http://www.um.es/tonosdigital/znum13/index.htm). Publicación anclada sólidamente en la tradición filológica, ofrece artículos de la más variada temática, entre los cuales destacan aquellos que abordan el polémico asunto de la traducción. Nuria Ponce, en “El apasionante mundo del traductor como eslabón invisible entre lenguas y culturas”, resalta la labor de este en el trasvase de un mensaje de una lengua de origen a un código de llegada y las pérdidas semánticas y sintácticas que ello conlleva. Asimismo, hay estudios sobre la poética de Jorge Luis Borges, Juan Gelman y José Emilio Pachecho. Erick Ramos, de la Universidad de San Marcos, analiza la concepción de nación en Aguardiente, de Hildebrando Pérez, a través de la exégesis de algunos de sus poemas.
En el Perú, hay algunos poetas como Javier Sologuren, Ricardo Silva-Santisteban y Renato Sandoval que se han dedicado al noble oficio de la traducción literaria. Se trata de un laborioso trabajo incomprendido en nuestro medio. El traductor intenta hacer hablar, en un país extranjero, a un autor y amplía considerablemente su lectoría. En España hay galardones para los traductores como el Premio Stendhal (dada por la fundación Consuelo Berges a la mejor traslación del francés al español) o el Premio Nacional de Traducción, pues consideran que el rol de esos profesionales es medular en la preservación de una cultura y en un mundo signado por la interculturalidad. En nuestro país, dicho oficio es minusvalorado. ¿Cómo podríamos leer a poetas griegos como Seferis o Cavafis, si no tuviéramos la ayuda de una buena traducción? La célebre expresión “il traduttore, traditore” (“el traductor es un traidor”) es vista de modo negativo. No cabe duda de que al traducir hay la pérdida de algunos rasgos del texto original, pero el buen traductor sabe buscar compensaciones y adecuar el contenido de aquel a una nueva lengua. He ahí su mérito indiscutible.

(Foto: Javier Sologuren, traductor literario y poeta peruano de la Generación del Cincuenta)

jueves, julio 26, 2007


LA CRÍTICA PERIODÍSTICA Y LA CRÍTICA ACADÉMICA


Siempre me he preguntado cuáles son las diferencias entre la crítica periodística (de carácter divulgativo) y la crítica académica, que se ejerce mayormente en revistas universitarias. Aquella busca informar al lector promedio acerca de las últimas publicaciones que han visto la luz y arriesga una valoración del aporte de estas últimas; esta, por el contrario, no busca necesariamente los temas de actualidad y se desarrolla en un espacio más restringido, poblado por una comunidad de expertos.
Una de las grandes diferencias está determinada por el lenguaje que se emplea en ambos tipos de texto. La reseña, publicada en un diario o revista de divulgación, tiene que estar bien escrita, mas no puede usar un lenguaje que solo comprenderían los entendidos en la materia. Además, ha de consignar una parte informativa, por ejemplo, el resumen del contenido de una novela. Un artículo académico o una tesis de maestría o de doctorado sí pueden utilizar un código de más difícil acceso y, asimismo, concentrarse en el aspecto más analítico, dejando de lado la síntesis de las acciones de una obra narrativa.
Otro contraste está marcado por la extensión. En general, una reseña periodística no puede sobrepasar quizá de cuatro o cinco carillas; en cambio, un ensayo erudito suele abarcar muchas páginas. La primera se encuentra impregnada por la subjetividad del articulista; el segundo intenta materializar una mayor objetividad, la cual –como sabemos— no puede ser absoluta.
El mercurio de Chile tiene uno de los suplementos culturales más interesantes en Latinoamérica y está dedicado, en buena parte, al comentario de libros.
Hojeando la mencionada publicación, observé que las reseñas periodísticas las elaboran los expertos, quienes adecúan su lenguaje para dirigirse al gran público. Lo mismo sucede en la revista cultural Ñ de El clarín de Argentina.
En el Perú, tenemos pocos diarios que poseen una sección destinada al comentario de las publicaciones más recientes: El comercio, La república, El correo, El expreso y La industria, entre otros. Pienso que falta una mayor especialización en nuestro periodismo cultural. Por ejemplo, aquel que hace una crítica de una puesta teatral, no debería realizar una reseña de un poemario. De otro lado, el articulista que comenta una muestra pictórica, no debiera abocarse a emitir su opinión razonada acerca de un concierto de la Sinfónica. Claro, nos dirán que no hay dinero para esas cosas y que, por lo tanto, las empresas periodísticas deben ahorrar para asegurar sus ganancias. Entonces, vemos nuevamente cómo el culto a los valores económicos impide que podamos cumplir cabalmente con la tarea de difundir la cultura en nuestro país.
(Foto: carátulas de la revista de investigaciones humanísticas Patio de letras, dirigida por el poeta Marco Martos)

miércoles, julio 18, 2007

CONOCEMOS LA PIEL Y LOS OJOS/ SAÚL DARÍO CHAHUAYO DURÁN

Conocemos la piel y los ojos
Las piedras secas y las estaciones frías donde volveremos a ser uno solo.
Pero no sabemos nada de los labios, la mirada ni la palabra.
Las puertas entrechocan.
Las paredes se elevan
gotas de aceite recubren edificios y muchedumbres.
Dedos sin uñas acarician el rostro de los niños
cuerpos asfixiados, avanzan:
así es como conocemos el mundo…

Ojos amarillos observan desde la profundidad.
Todos los espejos se inician y terminan allí,
En los mismos ojos envilecidos,
En una gota de sangre,
En los cuchillos que florecen dentro de la carne.
Adán se toca el vientre
Acaricia el pubis de Eva
Quiere poseerla.
Espera en silencio.
Mañana nada escapará de sus manos:
Bienvenido a la máquina, Adán, le dice ella.
¿Dónde dejaste a tu mujer y a tus hijos, venerable, varón?, preguntará después el padre de los hombres.
Y la mujer te invitará al pecado, pero no debes cree en sus ojos. Ellas sólo sueñan y juegan, luego morderá tu falo, y mientras se baña con la sangre, se hundirán en el delirio. ¡Oh, Gran Luz! ¡Primera y última piedra de la civilización! Pero nada de eso debe confundirte, hombre de cabeza calva, guerrero dorado.
Comerás con el sudor de tu frente. ¿Recuerdas, Adán? –se burlará el padre-.
Más que cualquier animal, más que tu dios mismo. Por eso cree, Adán. Cree
en lo que inventaste con miedo o soberbia, mata a tus hijos o tus enemigos, pero cree. El perro te reconocerá, no tu mujer. Ella no tiene ojos y su corazón rueda por la tierra buscándose.


Saul Darío Chahuayo Durán (Lima, 1979). Estudia en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Email: roaletras@hotmail.com

jueves, julio 12, 2007


MACHU PICCHU, UNA MARAVILLA, Y UN FRAGMENTO DE ARGUEDAS

Con inusitado asombro, hemos visto que Machu Picchu está entre las siete maravillas del mundo. Me pregunto: ¿qué palabras podrían pronunciar aquellas piedras si supieran hablar? Siempre me ha intrigado la voz de la piedra, es decir, aquella oralidad fusionada no solo con la música sino con el monumento pétreo. Algunos poetas (Pablo Neruda, Alberto Hidalgo, Juan Gonzalo Rose, Martín Adán, entre otros) han cantado a la belleza de Machu Picchu. Sin embargo, la majestuosidad de estas ruinas me trae a la memoria un fragmento de Los ríos profundos, de José María Arguedas. Se encuentra al inicio de la novela y relata la historia de Ernesto en el Cusco, junto con su padre. Ambos están frente al palacio de Inca Roca, entonces Ernesto dice a su padre lo siguiente:

"-¿Cantan de noche las piedras?
-Es posible.
-Como las más grandes de los ríos o de los precipicios. Los incas tendrían la historia de todas las piedras con "encanto" y las harían llevar para construir la fortaleza. ¿Y éstas con que levantaron la catedral?
-Los españoles las cincelaron. Mira el filo de la esquina de la torre.
Aun en la penumbra se veía el filo: la cal que unía cada piedra labrada lo hacía resaltar.
-Golpeándolas con cinceles les quitarían el "encanto". Pero las cúpulas de las torres deben guardar, quizás, el resplandor que dicen que hay en la gloria. ¡Mira, papá! Están brillando."

En efecto, se alude al brillo y la historia de esas piedras. Ese resplandor es el que pervive en Machu Picchu. Ernesto llega a decir:

"-Papá --le dije--. Cada piedra habla. Esperemos un instante.
-No oiremos nada. No es que hablan. estás confundido. Se trasladan a tu mente y desde allí te inquietan.
-Cada piedra es diferente. No están cortadas. Se están moviendo."

Aquí me cautivan el sonido de la voz de las piedras y el movimiento de estas últimas. En fin, un pensar mítico andino que inunda las páginas de Arguedas.

viernes, julio 06, 2007



LECTURA DE "EL OBSERVADOR", DE BLANCA VARELA


Es indudable que leer poesía es una invitación al ejercicio de nuestra creatividad. Al poseer varios sentidos, un texto poético exige un receptor eminentemente activo que trata de aprehender la significación que subyace a las estructuras figurativas. El caso de Blanca Varela (Lima, 1926) es prototípico. Poeta de la llamada Generación del Cincuenta, ella puede ser ubicada dentro de una las tendencias que se puede llamar como neovanguardia, que se nutre creativamente de los componentes de la poética simbolista francesa. Su primer poemario Ese puerto existe evidencia el empleo de un yo poético masculino y una densidad figurativa, la cual nos recuerda a Reinos de Jorge Eduardo Eielson. Veamos el siguiente texto:

Éste es el hombre,
el nobilísimo verdugo,
lo veo inclinarse,
veo las cuatro paredes de su reino,
la línea débil de sus brazos.

Hoy vivo con el desconocido
y desde afuera le digo
que olvide al tiempo,
que no lo guarde doblado
en su pequeño cajón de escolar,
que vea su vuelo,
su salud profunda de viajero,
que lo siga de lejos.

"El observador" forma parte de Ese puerto existe. Posee dos estrofas, cada una de las cuales constituye un segmento. Elijamos un título a cada una de estas estructuras:

Primer segmento: Ver al verdugo en su reino (del verso 1 al 5)
Segundo segmento: Sugerencia del yo poético desde fuera de la escena (del verso 6 al 13)

En la parte inicial, prepondera la isotopía visual porque las sensaciones perceptivas se manifiestan a través de la utilización del verbo "veo". Se observan aspectos vinculados a los movimientos del cuerpo y a un espacio donde habita el verdugo. El poema plantea cómo en el espacio de este prima, paradójicamente, la debilidad como principio directriz.
En la última parte, predomina la imagen de la convivencia del yo y el otro (el "desconocido").
Desde el punto de vista de las figuras literarias, tenemos un oxímoron ("nobílisimo verdugo"), cuyo funcionamiento implica la oposición entre un superlativo y un nombre. Existen dos metáforas: "el reino es una casa" y "el tiempo es un papel doblado". Se subraya que un reino es un espacio cerrado y que el tiempo, para el "desconocido", es concebido como algo que se archiva en una gaveta del escritorio.
Locutor personaje (yo poético) que monologa y se dirige a un alocutario no representado. Semánticamente, las connotaciones son disímiles: el yo poético se representa como un otro que mira desde afuera y está en el espacio exterior de la casa; así se manifiesta una conciencia crítica que parece sugerirle al "desconocido" que salga de sus cuatro paredes y respire aire puro.
Me resulta cautivante el poema porque es sinónimo de síntesis y de concentración verbal. Varela, recientemente galardonada, es una de las grandes poetas de lengua castellana.


(Foto: Blanca Varela con sus hijos Vicente (izquierda) y Lorenzo (derecha). La fuente original es la revista Caretas, pero he tomado la foto del blog Moleskine, de Ivan Thays).

martes, julio 03, 2007

LA HOJA/ WÁSHINGTON DELGADO

Ventura del verano:
una hoja tiembla
al viento manso.

La que tiembla no es hoja:
sus alas mueve
la mariposa.

De Parque (1964-1967)


Wáshington Delgado (1927-2003). Poeta peruano de la generación del cincuenta. Entre sus poemarios destacan Para vivir mañana (1959) y Cuán impunemente se está uno muerto (2003).