miércoles, enero 03, 2007


LA POESÍA DE LA EMANCIPACIÓN, SEGUN ANTONIO CORNEJO POLAR
EL CASO DE LOS YARAVÍES DE MARIANO MELGAR
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En este breve ensayo intentamos plantear cómo Antonio Cornejo Polar, a través del análisis de la forma literaria, aborda la poética de Mariano Melgar, quien se distanció del canon peninsular al emplear el yaraví como estructura estrófica. De ese modo, Cornejo Polar supera el enfoque contenidista y plantea que, mediante la asunción del yaraví como forma poética, Melgar materializó un gesto de independencia frente a la literatura peninsular de su época.

I. EL PROBLEMA DEL ANÁLISIS DE LOS TEXTOS POÉTICOS


El análisis de los textos poéticos manifiesta una problemática compleja. En primer lugar, no existe una teorización rigurosa acerca de determinadas categorías que son empleadas intuitivamente. Por ejemplo, no hay una teoría sistemática sobre el yo poético. A diferencia de la narratología que ha precisado algunos conceptos de modo sistemático, la poetología no ha podido acercarse con rigor a la enunciación poética. Muchos críticos hablan del yo poético, pero pocos han definido en qué consiste el yo poético. Por el contrario, la narratología de Genette y Chatman sí ha realizado aportes fundamentales. Es posible hablar hoy de tipos de narrador y delimitar los procedimientos del arte de narrar, lo cual permite abordar el relato con sistematicidad.
En segundo término, no hay una sociología de las formas poéticas. La perspectiva sociológica ha puesto de relieve el análisis de los contenidos, pero, en pocas ocasiones, ha desarrollado un modelo de análisis de los aspectos formales del texto poético. La poesía lírica, pues, se torna huidiza. Parece que la sociología de la literatura no pudiera aprehender la subjetividad del poeta.
En tercer lugar, los estudiosos suelen imponer un método, universalizarlo y proceder a su aplicación en el análisis de todos los textos poéticos. De ese modo, olvidan la especificidad de cada discurso, reduciendo el método a un conjunto de recetas. Así, el poema se convierte en un pretexto para el lucimiento de la terminología del estudioso.

II. LA POESÍA DE LA EMANCIPACIÓN. MARIANO MELGAR VISTO POR LUIS ALBERTO SÁNCHEZ Y JOSE CARLOS MARIÁTEGUI

Los límites conológicos de la literatura de la emancipación son muy difusos. ¿Cuál es su nacimiento? ¿Cuál es su ocaso? Como señala Antonio Cornejo Polar, la característica peculiar de la literatura de la emancipación es

"ese vínculo que asocia a un conjunto literario más o menos nutrido con los acontecimientos e ideologías de la independencia. Aunque en la práctica suelen darse unidas, se trata en principio de dos opciones diferentes: una tiene que ver con los textos que describen comentan o valoran los sucesos de la emancipación, como pueden ser las conspiraciones, las batallas o los actos de juramentación y festejo de la independencia, y otra se refiere a las obras que de una u otra forma expresan las diversas alternativas ideológicas de la época y que convergen hacia un breve elenco de valores como los de la libertad, independencia, soberanía, etc. Sería legítimo considerar que en la primera alternativa la emancipación funciona sobre todo como referente y en la segunda, más bien, como tema. Este deslinde funciona a lo largo de distintas etapas por las que transcurre la 'literatura de la emancipación' (entre comillas para el autor, anotado nuestro)" (1).

De esta cita se puede extraer la siguiente conclusión: hay dos tendencias básicas de la "literatura de la emancipación". La primera trabaja la emancipación como referente y la segunda, como tema. El segmento cronológico va aproximadamente desde 1812 (cuando las Cortes de Cádiz aprueban la Constitución de Cádiz de tendencia liberal) hasta 1824, año en que se producen las victorias de Junín y Ayacucho.
En el ámbito de la poesía resulta pertinente destacar ciertos textos circunstanciales sobre la Independencia, los poemas de Mariano Melgar (1790-1815) y la obra de José Joaquín Olmedo (1780-1847), autor de su oda "A la victoria de Junín" (1826).
Melgar siempre ha sido una figura que ha motivado encendida polémica. En Los poetas de la revolución, Luis Alberto Sánchez considera que Melgar fue nuestro primer poeta romántico que "supo interpretar la dulce desesperación de los indígenas" (2). Sánchez afirma que

"Los críticos han sido injustos con Melgar. Mientras unos le han puesto al nivel de Virgilio y de Ovidio y le han comparado con Chenier, otros, Menéndez Pelayo, entre ellos, lo desdeñan. Riva Agüero, a pesar de que enumera las atenuaciones necesarias para juzgar debidamente a Melgar, no puede disimular con sus propias palabras, su `mal humor' y su `fastidio'" (3).

Según Sánchez, Melgar en pocas ocasiones cantó a la libertad. Él "fue ante todo un elegíaco, un lírico gemebundo, absorto en su romántico amor a la inasible Silvio, un indio sentimental, que trajo a la literatura peruana su dolor incurable y sincerísimo" (4).
José Carlos Mariátegui coincide con Sánchez al afirmar que Melgar expresa de manera diáfana la emoción indígena (5). Sin embargo, Mariátegui subraya que el poeta de los yaravíes es el primero que expresa dicho sentimiento. También comparte con Sánchez la idea de que Melgar es un romántico. Mariátegui enfatiza que
"El romanticismo no había llegado, todavía, a nuestras letras. En Melgar no es, por ende, como más tarde en otros, un gesto imitativo; es un arranque espontáneo (...) Para Riva Agüero, el poeta de los yaravíes no es sino `un momento curioso de la literatura peruana'. Rectifiquemos su juicio, diciendo que es el primer momento peruano de esta literatura" (6).
Posteriormente, Mariátegui hace una compración entre Melgar y Vallejo. En el primero, el sentimiento indígena aparece en el fondo de los versos; en el segundo, por el contrario, afecta la propia estructura del poema. En Melgar, se vuelve queja erótica; en Vallejo, empresa metafísica. Mariátegui pone de relieve que
"Melgar --signo larvado, frustrado-- en sus yaravíes es aún prisionero de la técnica clásica, un gregario de la retórica española. Vallejo, en cambio, logra en su poesía un estilo nuevo" (7).
Ni Sánchez ni Mariátegui analizan de modo riguroso la propuesta formal de los yaravíes de Melgar. Ambos subrayan la emoción indígena, pero permanecen atados a una crítica contenidista que no aborda de modo riguroso el estudio de las formas poéticas.

III. LOS YARAVÍES DE MELGAR, SEGUN ANTONIO CORNEJO POLAR

Antonio Cornejo Polar toma como punto de partida la idea de que la peruana no es una literatura que tiene como rasgo principal la unidad sino la pluralidad contrastante y conflictiva. Distingue tres sistemas en el ámbito de la literatura peruana: el de la literatura "culta", escrita en castellano y que utiliza géneros europeos como la novela; el de las literaturas aborígenes (quechua, aymara, lenguas amazónicas), que emplea tanto la oralidad cuanto la escritura, y el de la literatura popular en castellano, donde la oralidad se encuentra muy vinculada a la música. Estos tres sistemas entran en permanente correlación. Uno de ellos puede asimilar elementos del otro. Por ejemplo, Arguedas se sitúa en el primer sistema, pero asimila elementos del segundo (las canciones quechuas y la cosmovisión andina). Ricardo Palma también forma parte del primer sistema, pero sus tradiciones manifiestan la asimilación de componentes del tercero (la oralidad y los refranes populares, verbigracia).
Sobre la base de esa fundamentación teórica, Cornejo Polar, a diferencia de Sánchez y de Mariátegui, se preocupa mucho más en la propuesta formal de los textos poéticos de la emancipación. Es decir, cree necesario auscultar la ideología del poeta poniendo sobre el tapete el tipo de escritura y de lengua que este último emplea en sus versos.
De modo riguroso, Cornejo Polar distingue una literatura de la emancipación entre comillas y otra sin comillas. En la primera se sitúan los poemas sobre la independencia, "A la victoria de Junín" de Olmedo, la poesía patriótica de Melgar y otros textos escritos bajo la norma del neoclasicismo español. La segunda, en cambio, está constituida por los yaravíes de Melgar que sí afirman una independencia estilística en relación a la norma neoclásica de raigambre hispánica.
Cornejo Polar piensa que es erróneo atribuir a los yaravíes melgarianos una filiación romántica. De ese modo, "se mutila o recorta el significado popular-indígena de estas canciones, gracias a lo cual se conserva imperturbablemente el preconcepto de la unidad de la literatura (y de la sociedad) peruana" (8). Pero no confunde el yaraví popular con el de Melgar. Aquél forma parte de sistema de la literatura popular en castellano; por el contrario, el yaraví melgariano se adscribe al primer sistema, pero asimilando elementos tanto del segundo cuanto del tercero, porque entra en correlación con el yaraví popular y también con el haraui quechua. La de Melgar es una poesía mestiza y heterogénea y así afirma su libertad en relación al neoclasicismo español.
En la "literatura de la emancipación", Cornejo Polar observa que la expresión formal parece traicionar al contenido. Un análisis que intente relacionar las instancias temático-referenciales con las formales, constata de inmediato una contradicción. Los textos de la "literatura de la emancipación" asumen la emancipación como tema o referente, pero

"repiten sin variantes la norma del neoclasicismo español, y en esa repetición no se perciben rasgos de una conciencia que señale la contradicción que subyace en el acatamiento de tal modelo. No está demás recordar, como ilustración complementaria, que un periódico tan liberal, independentista y antiespañol como La abeja republicana se anuncia bajo el epígrafe de unos versos patrióticos de Quintana" (9).
Los nuevos temas independentistas se procesan con un instrumental y una forma literaria que remiten al neoclasicismo español. Este hecho contradictorio tiene relación con la idea de que la Independencia en el Perú cambió la superestructura política, pero mantuvo la base económico-social. Vale decir, no significó una transformación radical de la estructura económica del Perú. Ya Mariátegui había señalado que

"La aristocracia colonial y monárquica se metamorfoseó, formalmente, en burguesía republicana. El régimen económico-social de la Colonia se adaptó externamente a las instituciones creadas por la revolución. Pero la saturó de su espíritu colonial" (10).
Esta idea ha sido aceptada por numerosos estudiosos de la historia del Perú. Por ejemplo, José Ignacio Lopez Soria afirma que:
"La vida republicana se asienta, pues, sobre las mismas estructuras, jerarquías, privilegios y valores de la sociedad colonial. La república se construye de acuerdo al esquema tradicional: aristocracia de la tierra feudalizante y autonomista, burguesía comercial reducida pero nutrida de privilegios, sector intelectual escasamente conocedor de nuestra realidad, militares ávidos de poder y con las miras puestas en las tierras abandonadas por los españoles, y una enorme masa de indios, mestizos, negros y mulatos sin status ciudadano" (11).
Pero Cornejo Polar no cae en un inmediatismo sociologista. Él considera que la materia prima de la poesía es el lenguaje. Por eso, remarca que en última instancia es el lenguaje el que determina las construcciones semánticas y la ideología del poeta. Para Cornejo Polar, el lenguaje no reproduce mecánicamente la realidad. Por lo tanto, las peculiaridades de la Independencia en el Perú no pueden explicar la complejidad de las producciones literarias del período en cuestión.
En un contexto marcado por el acatamiento de la norma neoclásica hispánica, Melgar adquiere rasgos distintivos. Su yaraví no habla de la Independencia sino del amor; sin embargo, constituye un acto de autonomía creadora, pues tiene una matriz indígena muy clara: el haraui andino. Además, se vincula con la tradición del yaraví popular en castellano.
El yaraví melgariano "realiza en el plano que específicamente les corresponde como obras literarias esa dimensión emancipadora que la 'literatura de la emancipación' proclama pero no cumple" (12). Cornejo Polar supera los enfoques mecanicistas que intentan explicar las características del texto literario apelando a un sociologismo positivista y ramplón como el de Miguel Gutiérrez (13). De ese modo, abre la posibilidad de abordar los poemas prestando atención a los componentes formales de estos últimos con el claro propósito de superar el análisis puramente contenidista de los discursos poéticos.
Es prácticamente una de las primeras ocasiones que en el Perú se avanza hacia una sociología de las formas poéticas. Cornejo Polar está afirmando de manera implícita que la forma delata la ideología del poeta. El crítico, pues, debería observar los procedimientos lingüísticos y la elección estilística que se manifiestan en la obra poética. Después, interrogarse acerca de la ideología del escritor.

IV. A MANERA DE CONCLUSIÓN

Al inicio de este artículo afirmamos que uno de los problemas de la exégesis de los textos líricos es que carecemos de una teorización rigurosa acerca del yo poético, de una sociología de las formas poéticas y una mayor flexibilidad, por parte del estudioso, en el uso del método para abordar el estudio de los textos poéticos.
Después de este breve análisis de la crítica acerca de los yaravíes de Melgar, podemos llegar tentativamente a la conclusión de que Antonio Cornejo Polar ha avanzado en lo que concierne a la sociología de las formas poéticas, subrayando la idea de que la elección de la estructura "yaraví" que hizo Melgar revela, sin duda, una paladina intencionalidad: vincularse al mundo andino.
Además, Cornejo Polar no emplea de manera dogmática un solo método sino que une creativamente la estilística con la sociología para analizar la propuesta de Melgar. Lo más importante, según Cornejo Polar, es el texto y no la terminología del crítico. Su propuesta fundamental es hacer una lectura política de los textos literarios que respete la autonomía, riqueza y especificidad de la literatura como producción simbólica.

NOTAS

(1) Cornejo Polar, Antonio. "Sobre la literatura de la emancipación en el Perú". EN: Sobre literatura y crítica latinoamericanas. Caracas, Universidad Central de Venezuela, 1982; p. 54.
(2) Sánchez, Luis Alberto. Los poetas de la colonia y de la revolución. Tercera edición. Lima, Ed. Universo, 1974; p. 304.
(3) Ibídem, p. 302.
(4) Ibídem, p. [293].
(5) Mariátegui, José Carlos. Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana. 56ta. edición. Lima, Empresa Editora Amauta, 1991; pp. 266-267.
(6) Ibídem.
(7) Ibídem, p. 308.
(8) Cornejo Polar, Antonio. Op. cit., p. 64.
(9) Ibídem, p. 55.
(10) Mariátegui, José Carlos. Op. cit., p. 249.
(11) López Soria, José Ignacio. "La época del rompimiento". EN: Araníbar, Carlos et al. Nueva historia del Perú (un compendio). Lima, Mosca Azul, s/f; pp. 104-105.
(12) Cornejo Polar, Antonio. Op. cit., p. 61.
(13) Por ejemplo, en La Generación del 50, un mundo dividido. Lima, Sétimo Ensayo, 1988. Allí, Miguel Gutiérrez defiende una crítica sociologista, heredera de Lukács.

2 comentarios:

maribel dijo...

Estimado Camilo, apenas estoy leyendo tu artículo, pero me pareció excelente.
Estamos trabajando tres personas a Cornejo Polar en Puebla, México y te agradezco en nombre de los tres, tu aportación, mil gracias, Maribel Vázquez Lorenzo

Juan Luis dijo...

De donde sale que Cornejo dice que Melgar llamaba yaravi a los versos que escribia? Cita fuente por favor, y si es posible, pagina. Hasta donde tengo entendido, en tiempos de Melgar, y en la edicion de Nancy, se le llamo canción. Es después que se le pone el nombre de yaraví.