martes, diciembre 25, 2007

PASARON CINCO MINUTOS.../ BEATRIZ TORRES

Pasaron cinco minutos.

Veía tu cuerpo destruido
mi sandalia desgastada
deshecha
tu premura violentada
por mi decreto
armarillo blanco
dorado muerto
Me arrimo
hasta oler tu cuita
en ritmo tanteado por mi escote
autora sonrisa apócrifa
en mi boca la sal agitada

Pulsar en tus extremidades
tu vida lodosa
la echo a la basura
Tú.
pena granulada.
refriego hasta borrar tu castigo

Pasaron siete.

Desde la cornisa
al acantilado de tu mancha
la alfombra
olvidada por mi noche
tú. partida.
Inesperada y asquerosa
trato de encontrarte mientras
siento la náusea
ser verdugo medroso
de tantas patas

Beatriz Torres (Lima, 1982). Ha publicado ADIV (2005) y Somniloquio (2007). Ha concluido la carrera de Diseño Gráfico Publicitario en el Instituto Peruano de Publicidad.


sábado, diciembre 22, 2007

AGUARDIENTE, FOREVER* DE HILDEBRANDO PÉREZ GRANDE

Infatigable docente, director de revistas culturales como Hipócrita lector o Martín, creador del taller de poesía en la Universidad de San Marcos, Hildebrando Pérez Grande (Lima, 1941) es también cultor de una poesía intercultural que se nutre del imaginario andino, de las formas estróficas populares y de una oralidad heredera de la poesía exteriorista cubana.
Su único poemario Aguardiente (1978) significó la posibilidad de asimilar el legado andino a través de una poesía ora amorosa, ora de compromiso político-partidario, que evidencia un trabajo minucioso con el ritmo y que se alinea en el ámbito de los planteamientos de los poetas de la Generación del Sesenta, para quienes el tono poético desmitificador de los íconos de la modernidad debiera presuponer un afinamiento técnico de la musicalidad del poema y un tono narrativo, heredero del imaginismo de lengua inglesa.
Acabo de terminar de leer Aguardiente, forever, versión ampliada del poemario que vio la luz por vez primera en 1978. Está estructurado en cuatro libros. En el primero, se manifiesta el empleo de formas estróficas como las de los huaynos, o de la simbología de la paloma (a la manera de los mejores yaravíes de Mariano Melgar), para traducir una cosmovisión andina. En el segundo, observamos un tono más político, pues aparece un influjo del marxismo a través de la idea de enlazar la teoría con la praxis y de construir un mundo nuevo. En el tercero, predomina el poema más breve y se revela el tema de la decrepitud y de la muerte: "Ahora que alistas tu mochila/ Para ser una naturaleza/ Muerta/ No olvides el pan/ El vino/ El espejo/ Que te convertirá en sombra/En tigre/ De papel / En polvo". En el cuarto (el más escueto) hay una reflexión en torno a la ciudad moderna, asociada también con la muerte: un poema se titula ilustrativamente "Cementerio de automóviles".
La poesía intercultural tiene algunos representantes en América Latina: César Vallejo, Pablo Neruda (sobre todo, Canto general), Octavio Paz ("Piedra de sol"), entre otros. Esta poesía se mueve en cuatro niveles: la lengua, la estructuración literaria, las estructuras figurativo-simbólicas y la cosmovisión. Pérez recupera la oralidad de la lengua quechua, emplea formas estróficas populares, utiliza un registro metafórico que remite a las comunidades tradicionales para traducir una cosmovisión andina. Por eso, hoy celebramos la reedición ampliada de Aguardiente.


*Hildebrando Pérez Grande. Aguardiente, forever. Lima, Hipocampo Editores, 2007.

lunes, diciembre 17, 2007


SOMNILOQUIO* DE BEATRIZ TORRES

La experimentación pudiera ser la razón esencial del arte, pues este busca impetuosamente nuevas vías de expresión para superar la retórica manida que se aposenta, a veces, en nuestra tradición literaria. El poema, por naturaleza, es un género que exige algún nivel de experimentación verbal.
Ello ha sido plenamente comprendido por Beatriz Torres (Lima, 1982), joven poeta que había dado a conocer ADIV (2005), su primer poemario. Somniloquio (2007) es su segundo libro y se inscribe fuertemente en una tradición neovanguardista que tiene en Vicente Huidobro y Oliverio Girondo a dos de sus más ilustres antecedentes. Torres intenta crear neologismos, desestructurar la sintaxis y emplear metáforas de cuño grotesco con el fin de herir la sensibilidad del lector.
El volumen se halla estructurado en cuatro partes: "Artropordiaco", "Limbiconal", "Hebefrénico" e "Inmigránico". En la primera, se desarrolla el tópico de la locura (asociada al tiempo que desgasta a objetos y sujetos) tan caro a las propuestas surrealistas como las de César Moro o de André Breton. En la segunda, aparece el tema del amor como una aventura en el mundo de los sueños: "aventurarse en mi sueño/ encontrarme en los pies fríos/ las manos mojadas/ ser fiebre de cuarenta y un cielo rojo ahumado". En la tercera (la más lograda) se desarrolla una visión crítica respecto del nacimiento del ser humano y de su posterior metamorfosis en figuras animalescas; aquí se busca un diálogo con la tradición literaria, pues hay referencias a la Beatriz de Dante y a la obra de Lewis Carroll (Alicia en el país de las maravillas), con el fin de establecer intertextos y ampliar el registro temático de los poemas. En la cuarta se aborda el tránsito del sueño a la vigilia, típico procedimieno surrealista, presente en poemarios como Las ínsulas extrañas de Emilio Adolfo Westphalen.
Somniloquio evidencia un buen manejo del ritmo y de la sucesión de metáforas de cuño onírico; sin embargo, parece insistir en algunos procedimientos, como la creación de neologismos, que no dan forma a una propuesta suficientemente interesante y original. Además, emplea, a veces, adjetivos de más: "Velo agobiado/ cubre sueños chascones/ mañana en falta despejada/ cierta nigromancia equivocada".
Indudablemente, Beatriz Torres tiene una gran habilidad para crear metáforas. Pienso que este libro, al margen de las objeciones antes formuladas, da a conocer a una joven poeta en busca de un estilo. He ahí su principal mérito.
*Beatriz Torres. Somniloquio. Lima, Ideas & Matices, 2007.
Foto: La persistencia de la memoria de Salvador Dalí.

jueves, diciembre 13, 2007


LOS CUENTOS GANADORES DEL PREMIO COPÉ 2006

El cuento es un género asaz difícil. En el primer párrafo se decide la suerte de un relato breve, pues allí no existe la amplificación tan típica de la novela. Maupassant, Poe y Chejov son tres maestros del cuento. En Latinoamérica, Cortázar, Borges y Monterroso son, sin duda, tres nombres imprescindibles.
Que este breve introito nos sirva para referirnos al libro que compila los cuentos ganadores y finalistas del Premio Copé 2006*. El ganador del primer lugar, Selenco Vega ("El mestizo de las Alpujarras"), hace gala de un manejo de las referencias culturales y de un tono un tanto épico, para relatarnos la historia del inca Garcilaso de la Vega, quien defiende al Rey en las Alpujarras, sierra de Granada. Se trata de un lucha contra los moros. Y allí se observa el dilema cultural de Garcilaso, pues él defiende a la Corona, pero, a la vez, el color de su piel semeja al de los moros.
Sergio Galarza obtuvo el segundo premio con un excelente relato: "El mapache", donde relata la historia de un migrante latinoamericano a España y la manera como debe sobrevivir realizando múltiples oficios como el de lavaplatos o el de cuidador de perros. El ritmo del relato está muy logrado y permite realizar una lectura en clave cultural: un sujeto periférico que se encuentra en un centro hegemónico y allí debe reencontarse con su identidad.
Alina Gadea se hizo del tercer premio en mérito a "La casa muerta", donde relata la historia de una casa antigua y enorme que llama la atención del narrador. Se trata de un cuento que enfatiza una atmósfera de misterio y la aparición de personajes extraños como doña Isabel. Se respira un aire de Poe o de los cuentos de terror de Maupassant.
Entre los finalistas, cabe destacar "Allco" de Víctor Borrero por la originalidad del tema (el perro de los conquistadores españoles que desea saciar su instinto en las Indias) y el trabajo con el léxico: el relato tiene una estructura de una carta dirigida al señor don Diego de Mora (de la ciudad de Trujillo).
Los demás relatos evidencian un buen trabajo de lenguaje. Creo que esta recopilación de cuentos ganadores y finalistas del Premio Copé da cuenta del excelente nivel que tiene el relato breve en el Perú.



*Selenco Vega et al. El mestizo de las Alpujarras y los cuentos ganadores y finalistas de la XIV Bienal de Cuento "Premio Copé 2006". Lima, Ediciones Copé, 2007.

viernes, noviembre 30, 2007


CONGRESO INTERNACIONAL “HETEROGENEIDAD, HIBRIDEZ Y TRADUCCION”
07 al 09 de diciembre de 2007


Lugar: Centro Cultural de la UNMSM – La Casona (Av. Nicolás de Piérola 1222- Lima)

Reunirá a especialistas del mundo entero para resaltar una emergente y fuerte tendencia hacia las investigaciones, evaluación y producción de escritos y disertación sobre traducción.

Organizan: Nida Institute y American Bible Society.

Colaboran: Universidad de Murcia, Universidad de Urbino, Universidad de Roma "La Sapienza", Instituto para la Erudición Bíblica Eugene A. Nida de la Sociedad Bíblica Americana, Sociedades Bíblicas Unidas, The Summer Institute of Linguistics, Centro para la Traducción, Cultura y Comunicación (CETRA), Sociedad de Literatura Bíblica y el Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar.

Costo: Incluye inscripción y materiales

Participantes provenientes de Estados Unidos y Europa: $120 Euros

Participantes provenientes de Latinoamérica: $50 Dólares

Estudiantes de los Estados Unidos: $50 Dólares

Estudiantes peruanos entran gratis

Informes: http://www.nidaconference.com/

sábado, noviembre 24, 2007

JACQUELINE/ MANUEL BANDEIRA


Jacqueline murió niña.
Jacqueline muerta era más bella que los ángeles.
¡Los ángeles!... Bien sé que no existen en ninguna parte.

Lo que sí hay mujeres que mueren siendo aún niñas.
Hubo un tiempo en que yo miraba tus retratos de niña
como ahora miro la pequeña imagen de Jacqueline muerta.

¡Eras tan bella!
Eras tan bella, que merecerías haber muerto a la edad de Jacqueline
-Pura como Jacqueline.


Manuel Bandeira (1886-1968). Gran poeta brasileño, autor de Libertinaje (1930) y Estrella de la mañana (1936), entre otros poemarios.

viernes, noviembre 16, 2007


ESTUARDO NÚÑEZ OBTIENE IMPORTANTE PREMIO

El investigador Estuardo Núñez acaba de obtener el Premio Southern 2007 como un verdadero reconocimiento por ser un "pionero en la difusión de la investigación literaria en nuestro país" (
http://www.pucp.edu.pe/noticias_pucp/index.php?option=com_content&task=view&id=2452&Itemid=1). Efectivamente, el término "pionero" es el que mejor retrata la importancia de Núñez en el ámbito de la cultura peruana. Su libro La poesía de Eguren (1932) significa la fundación de los estudios literarios en el Perú desde el punto de vista de la hermenéutica de los discursos. Núñez es, cronológicamente, el primer especialista que aborda rigurosamente la obra de un poeta peruano fundador como el autor de Simbólicas (1911). En su libro de 1932, Núñez evidencia un profundo conocimiento de la poesía francesa de tendencia parnasiana y simbolista; asimismo, respeta la ficcionalidad del texto poético y realiza análisis intertextuales, pues confronta la lírica de Eguren con la de Manuel González Prada. En 1938, salió a luz Panorama actual de la poesía peruana, donde se califica por vez primera a César Vallejo como poeta expresionista. Núñez estudia la producción literaria de este y la confronta con la lírica de algunos expresionistas alemanes. Aquel merece el Premio Southern sin ningún resquicio de duda por ser uno de los fundadores de la investigación literaria en el Perú.

domingo, noviembre 11, 2007

NINGÚN LIMBO BAJO EL SOL*/ PAUL GUILLÉN

“Tanto te soñé desnuda que he perdido el Sol”

1.

El revés de las cosas pierde su realidad y se convierte en un cable pelado, un sol que alumbra las estaciones se detiene en la ficción de lo existente, la luz del día girando en el poema.


Imagina lo blanco sobre lo blanco, su sombra, su contorno, el perfil de la materia y la trilogía del mar, una galaxia entera fallece entre los restos de tu rostro pétreo.

En el prado: la música, los insectos, las lágrimas caen sobre los pétalos y vomitan sobre un rosal sanguíneo y curvo.


Tus ojos ven la ebullición de una espina en la córnea, y el poema empieza a sangrar y desfallece de nuevo. Y en el incendio de esta fiesta pienso y me consumo aguantando el mundo que me aprisiona y me asfixia - no poder arriesgar el seso ni las manos menos el silencio, si me acompañaras una noche por este camino verías que lo obsceno es más negro que mis venas. En este instante no desarmes mis palabras no desarmes mis instancias mis esencias de oro verde.

La herida estalla como un látigo en el poema, el dolor se acrece en los pantanos, pero tu dolor inasible bajo las formas del absente vive en esa boca callada - evocas la combustión de los planetas ese corazón putrefacto que se quiebra a pedazos gélidos, humana Capital de las dolencias, derruida en el recuerdo y el absurdo.

Pero tú vuelves al poema.

No puedo rendirme en conseguir la imagen perfecta debo pronunciar miles de palabras para encontrarte o perseguirte: “y, sí, Amor es una bella palabra”. Desde el amor, el poema se niega a seguirme, se aleja cada día más negando la convicción que antes tenía, desde el silencio, se niega en arribar a la otra margen. Ese cable pelado que destila la ponzoña del mundo - nudos que contradicen la armonía de los crepúsculos ¿para qué seguir nombrándote y seguir sufriendo en el poema?


2.

Dos cuerpos permanecen opuestos en la cama sus sombras respiran junto a la pared, el espíritu se va en cada bocanada, la inmateria como prolongación de la Belleza, el primer fuego como extinción del lecho nupcial. Tu cuerpo desnudo ocupa toda la habitación y me aprisiona contra las paredes, no puedo respirar el fuego de tu vientre, debo morder con suavidad esa sustancia, morder porque mi boca necesita del líquido verde de tus pasos contempla cómo en una cueva una fiera salvaje se inunda de recuerdos y los minerales penetran por sus poros y forman nuevos seres si alguien creciera dentro de ti nunca te darías cuenta del momento de la transformación sólo notarías una pequeña cantidad de agua fétida chorreando las iluminaciones, finalmente podría llamarte Sofía pero ¿acaso ese fue tu nombre?

3.

Podrías decir que lo elemental del hábito es bailar con la muerte en una feria provinciana - ese lenguaje mudo en las eses pierde su realidad o tú pierdes tu realidad y te vas borrando, tal vez, todo esto sea una bella mentira. El celador todo el día no te deja salir del mundo y te hace hablar del peso, del zapato y del astro. Pero tú guardas en tus sesos un pedazo de ala, un pedazo de sol y un pedazo de kilo. Eres el moribundo aquel, el que cae bajo el sol de mayo abatido y su piel arde en cenizas, siempre en descenso, también, eres la víctima mayor de un incendio, por eso, tu rostro está roto, cojo, amoratado ¿se nota esa parte en el poema? La poesía como un péndulo ahuecado con casas y citas bordadas en un líquido celeste que no me atrevo a consumir - todo ello parece un signo de inmovibilidad, donde los Dioses dejarían constancia de su paso por el mundo mediante el incesto mortal. Lo hemos intuido hace miles de siglos desde otras galaxias y otros símbolos. Habito más que el infierno y me consumo en llamas en esta Villa, herido por la rotación de los planetas que se suceden en el poema horadando la presión y el patíbulo.


4.

El cielo se derrumba sobre el poema. Son como restos de un naufragio, como una hoja de nuez perdida en la cabeza, como un inmenso túnel pegajoso que nunca acaba. Para qué sigues mirando al cielo si el derrumbe lo perdió todo - voltea tu mirada hacia las sirtes del mundo. No poseo la madurez para hablar de tu talento sólo puedo hablar del mundo donde habitas junto al silbo de los aires amorosos oh tus ínsulas extrañas oh tus ríos nemorosos no temeré a la fieras y andaré por bosques y fronteras o no seré nunca más nadie.


5.

El poema calla su luz no aguanta las molestias de ser una cosa inerte a veces yo mismo me niego y pendo como un hielo desde la torre más alta. Finalmente, ¿desbrozarás el cáliz de fuego de tus propias palabras? Vivir encerrado sin necesidad de la palabra es como para morirse ahogado en sempiternas corrientes submarinas y, así, resurgir con el verano sangriento amarrado a una camisa de fuerza violado y morado junto a peces de colores


6.

Una muñeca de museo te hace una muesca desde el relente de las horas te pide que confieses tu historia secreta - cierras los parpados. Recuerdas toda la historia como en una mano vacía, se te caen pedazos de historia, los desperdicias en la sección sexta, te distraes con el ruido de las teclas, con la picazón de tu cuerpo y te desvías de la noche. El ojo se abre, lo cierro y se consume, los residuos de luz destierran a los insectos. Soy el único vestigio del vértigo. Soy aquel ser sin rostro que el vacío niega, soy quien anuda su vientre, su páncreas a las palabras, sin órganos, sin rostro y sin deseo. El poema no trastoca el fluir de tus córneas sólo espera que tras los tenues hilillos de luz la sombra de tu ser arda como un árbol de moras líquidas.


7.

Uñas de vidrio o un cuerpo que se desplaza desde tu pelo hasta los más remotos planetas por la historia secreta, despacio, muy despacio. El balbuceo toca tu lengua, tu tráquea, tu transición. El místico marcado por las pústulas de un encierro en el Convento de las Descalzas. Un mamífero afiebrado por su deseo de ser otro. En la penumbra, sientes los grilletes que te aprisionan, no podrás llegar a la otra margen. El cervatillo de plata jamás lo hará. En la madrugada, los alaridos del marqués rompen la mañana en cautiverio. Tu cuerpo desnudo es como un cristal fuerte, afiebrado y sin revés.

8.

El paso del cero al uno y del uno al cero cargado del sinsentido por tus riberas transita tu hermosura y mis ojos no lo pueden ver. Repaso el Cosmos con el pie, siento unas letras en mis sesos que se entrechocan y salen chispas, ese no poder asir es mi desesperación. Resisto en mi interior – recuerdo: el poema se vuelve una sombra en tu cabeza.


9.

Una navaja corta el poema en doce partes desiguales nada se parece a un planeta, un zapato, un tallo, una espina. Fijo la visión en el peine, habito los bajos fondos y descubro que los altos dones nos serán negados.

10.

El poema se niega a sí mismo, se transforma, se vuelve verde, líquido, savia, tampoco las palabras dicen quienes son o si has muerto en la batalla y nadie piensa en ti, los otros, ellos, los que están en tu lugar, has muerto y eres otro, he muerto y soy otro, todos estamos muertos, este mundo muerto, estos bosques muertos, esta agua muerta, estos amigos muertos, esta mujeres muertas, estos perros muertos, no quiero ser alguien distinto. El poema se niega a sí mismo: He aquí su eternidad.

11.

El poema penetra los astros, los tallos, la espina y el zapato. Las esporas sangrientas, franqueando el peso de todos los elementos, relinchan a la hora final de la historia secreta.

12.

Ah, la historia secreta, entre su cuerpo cavernoso y el poema, nada encontrarás.

* Texto intervenido Limbo para Sofía de Maurizio Medo.


Paul Guillén (Ica, 1976). Publicó los poemarios La muerte del hombre amarrillo (2004) y La transformación de los metales (2005). Realizó la antología 33 poetas del 70 (2005). Ha publicado artículos y entrevistas sobre poetas peruanos y latinoamericanos. Actualmente, forma parte del consejo editorial de El billar de Lucrecia (México) y dirige el blog, revista virtual y editorial Sol negro (
www.sol-negro.blogspot.com )

sábado, noviembre 10, 2007

TANTEANDO SINUOSO.../ LUIS LEÓN

Tanteando sinuoso se insinúa el fuego
Que como broquel hilado de seda
Veta al aire vivillo que aún queda
Del soplo que alguien hizo por juego.

¿Pero qué insinúa el fuego sinuoso
Que, en traza, como escudo brocado
baila con concierto pero remilgado
tan inútil como un trabajo moroso?

Nada de mucho y un tanto de poco
Pronuncia la primera estrofa
Que valga más allá del sonido que brilla.

¡Basta ya, que pronto me sofoco!
Y si no fuera por la segunda estrofa
Pensaría que esto se escribió en una camilla.

Luis León (Lima,1983). Ha escrito un poemario -aún inédito- titulado Absolutamente nada. Ha publicado en este blog el poema "La almenara". Colabora con la revista literaria Argonautas. E-mail: borderline_7@hotmail.com

jueves, noviembre 08, 2007


JORGE NINAPAYTA EN ITALIANO

Me llega la noticia desde Italia(http://www.libridautore.com/). El escritor peruano Jorge Ninapayta (Nasca, 1957), autor de Muñequita linda (2000) y La bella y la fiesta (2005) acaba de ser traducido al italiano. Raffaelli Editore, una prestigiosa editorial europea, ha lanzado Bambolina bella, una selección de los mejores cuentos de Muñequita linda. La traducción es de Gabriella De Fina, Master en traducción de la Escuela San Pellegrino (Misano Adriático, Italia). De Ninapayta recordamos el relato "García Márquez y yo", donde se cuenta la historia de un corrector de estilo que coloca una coma en el manuscrito de Cien años de soledad y luego cree alcanzar la fama hasta llegar a imaginarse autor de la mencionada obra. La prosa de Ninapayta fluye en italiano y significa la posibilidad de acceder a más lectores. Pienso que es tarea del Estado, en el ámbito cultural, difundir los aportes de nuestros escritores en el mundo a través de traducciones y eventos de la más variada índole. Ojalá que Bambolina bella sea un estímulo para que los autores peruanos puedan acceder a un público más amplio y así difundir lo mejor de nosotros mismos.

martes, noviembre 06, 2007


ONCE AÑOS DE UNA EXCELENTE REVISTA VIRTUAL

Se trata de Ciberayllu (
http://www.ciberayllu.org/ ) cuyo director es Domingo Martínez. Esta publicación cumple once años difundiendo cultura y pensamiento crítico; pues ha dado a conocer textos de creación, traducciones y ensayos, provista de sindéresis y sin caer en el abismo de la trivialidad. Su aporte al conocimiento de la literatura latinoamericana es inobjetable. En el último número se rinde homenaje al recordado José Watanabe. Lydia Fossa traduce "La oruga", uno de los más conocidos poemas del escritor de Laredo. La autora afirma:

Sabemos que traducir es un trabajo muy difícil. Baste decir que traducir poesía lo es aún más. Para traducir poesía se requiere de una labor de reelaboración basada en una profunda comprensión del texto original y en la reproducción de todas las asociaciones que genera y de las interlecturas posibles. Mucho de lo original se quedará siempre en él, pero gran parte de sus significados y proyecciones sí podrán pasar a la lengua meta. Como cada poema genera una atmósfera especial, única, también la traducción debe transmitirla. ¿Se ha logrado esto? ¿La poesía en castellano que sale del Perú traducida o que se traduce fuera realmente le hace justicia a sus poetas?

Pienso que el traductor es un puente entre dos culturas porque permite que un autor hable a lectores de una lengua lejana. Es decir, logra el milagro de la comunicación. El que traduce poesía también es un artista que busca transferir, con la más acendrada creatividad, el mensaje que da el poeta en su lengua original. Se trata de un oficio incomprendido en el Perú. Recordemos que el Inca Garcilaso tradujo Diálogos de amor de León Hebreo. Javier Sologuren vertió, con inusual maestría, la obra de poetas como Guillaume Apollinaire y Paul Éluard. Ricardo Silva Santisteban tradujo toda la producción de Stéphane Mallarmé, nombre imprescindible de la lírica contemporánea.

Ciberayllu rinde tributo a Watanabe ofreciendo una traducción de uno de sus poemas al inglés. Ojalá que publicaciones como esta se multipliquen en el mundo porque evidencian que el ciberespacio también puede permitir el incentivo del pensamiento crítico en el ser humano. Desde este blog le hacemos llegar a Domingo Martínez nuestra más sincera felicitación.

viernes, noviembre 02, 2007

POEMAS / RODRIGO VERDUGO PIZARRO

PRIMER ANUNCIO

Nos descarna la noche y se nos pegan todos los vuelos
Las manos han quedado abiertas para demostrar que los vientos han errado
Oyes esa harapienta vibración, si es la nuestra y es mejor ignorarla
Somos borrosos para los dioses tanto como ellos lo son para nosotros
Vamos vestidos con agujas quemadas, agotamos el primer ojo
Para qué guardar memoria,
Si solo hay viento y agua operando en el brote de los seres inviolables
Las memorias alzaron la luz como límite primitivo
Habrá veces en que nos echen fuego o niebla encima para distinguirnos
De eso que hubo entre el cielo y la copa del derrumbe.
Nadie ha descubierto nuestra cofradía, porque hablamos un idioma en clave
Entre la bruma accidentada y los lechos mancos
Llevamos atada a la espalda la quimera investida de cera.
Esta mañana se levantó el polvo, atisbo esa continuidad que se asoma al día
Un tiempo accesible del que se sale con pies de silbidos hacía las casas
Para entrar y salir de ellas, golpear las puertas mientras abren y no es nadie
Mientras vuelven a golpear y de nuevo abren y de nuevo no es nadie
Pero alguien hace cálculos, sumas y restas con esos golpes y comprueba
Que el mensajero fue cubierto por constelaciones marinas y anillos venenosos
Y llama a las líneas a advertir que las manos del cielo se basan en las retenciones.
Él con nosotros hace una sola cadena, esa sola cadena que hacemos
Con los ángeles que crecen hacia abajo en retribución a la madera
Con las ánimas genitales que marcan con óxido de zinc sus territorios en los muros
De las cavernas, ahora son distintos los umbrales, como el agua que se desengaña
Un renegado magnetismo nos enmascara, bañamos las armas en el leproso centelleo
El espacio que ocupamos dentro de la noche se vuelve niebla
Niebla que codicia la fragmentación del cuerpo.
Es mejor ignorar que nuestras raíces se abandonaron a cielos equivocados
Que al nacer interrumpimos a esas serpientes
Que son las herramientas de la tempestad
Es mejor no guardar memoria, todos vivieron bajo una lámpara culpable
Lo sumergible del mar primero fue hecho en el cielo
Miramos hacia atrás y vemos al fulgor derribar una hilera de días
Es otra la mirada como la del hombre que se mira fijamente en la mujer
Y descubre que ha convivido con el relámpago
Que encamina a la sangre hacia un camino invisible
Con la clave que castiga las piedras, para que la luz se quede a solas con la muerte.
Descubre que ha agitado pájaros y espejos para que el infierno envejezca
Descubre que ha dejado cubierto de brisas el árbol sexual que releva a la muerte
Descubre que dos temblores se quedaron para siempre frente a frente.



SEGUNDO ANUNCIO

Se conectan mangueras al cuerpo para tragar agua de mar día y noche
Y así enloquecidos partir a la guerra que hay entre derrumbes y desdoblamientos
Son de la familia del hombre que alimentaba embriones astrales con tinta
Sus ecos llevan alcohol a la estrella, convierten en piedra pómez los cruceros.
Los están urdiendo desde lejos, por eso sienten la angustia que rodea al rayo
Llevan tierra a los espejos para ver si ella es la medida de la resurrección
Están preparando un largo festejo, como vidrios que buscan una fibra oblicua
Nada pueden contra ellos ni los exorcismos marinos que ahora bajan por las ventanas
Ni esa arena invisible donde permanecen las ataduras.
Se van hiriendo y esas cicatrices van diferenciando esos enarbolados contactos
Que hay entre la luz y el aire
Nos hacen lejano el cuerpo, cercana la incógnita de la que brotan las aguas
Ponen la nube trepadora al lado del instrumento espumoso
Ahora dicen: “Enjaularemos la sangre, no sin antes preguntarle
Si cielo o mar a la huella”, es que tantos resplandores nos han sido vedados,
Desde que las puertas volaron en busca del día,
Desde que el agua tiene la muerte en alto
Refulge como nunca el hilo que detuvo al diluvio
Y ellos partieron en busca de emblemas para la tierra
La seca estrella puso cuerpos acalambrados en el camino.
Los están urdiendo desde lejos y avanzan y avanzan
Encierran fuego en las estrellas para hacer reñir a las aves
Son reclamados como esas banderas o seres sin cabeza que hacen piar la imantación
Aunque todo parezca perfecto fijo e indisoluble
Todas las tardes raspan sangre seca de pájaro por el bien de todas las estructuras.
Partieron en busca de emblemas para la tierra, de ese arraigo titilante que está en vías
De ser un internado de cisnes mortíferos donde se entra a darse esos roces enrejados
Que hay entre los espermatozoides y el anticristo
Seres turnios hacen maderos a la orilla del camino
Se ajustaron los astros a un hilo de sangre.
¿Qué harán esta noche que los estoy mirando?
Tendrán una muerte con contornos de aire o agrandaran el anillo
O conseguirán un cadalso glúteo, o solo esperaran el día, porque siempre en el día
Tendrán la edad de los árboles, y dicen: “A partir de este rayo cada herida tendrá
La edad de los árboles” por eso nosotros bebemos y nos alumbramos
Pero aguas y luces se abstienen de nuestra postrera desnudez.
Todo esto ya no esta ni siquiera en la larvada oscuridad de quien ha cerrado
Todas las puertas, y esperado que los vidrios muestren aires sucesores.
Tocamos el dolor de los animales en los abismos nuevos
Después el cielo solo reflejo nuestra afinidad con las piedras.

(De Anuncio)

Rodrigo Verdugo Pizarro (Santiago de Chile, 1977). Se inició en el taller de poesía "Isla Negra", dirigido por el poeta Edmundo Herrera. Coeditor y articulista de la revista Derrame y miembro del movimiento del mismo nombre, cursa estudios de literatura en la Universidad Andrés Bello. Su obra ha sido publicada en revistas como Aurora 55, Boletín de la fundación Pablo Neruda, Piedrazo, Gaceta literaria El Bote, As de Copas, Voces (España), Cognosco (España). Ha sido incluido en las siguientes antologías: Escritores del mundo II de Alejandra Zarhi (1995), Primer Concurso de poesía y narrativa “Andrés Bello” DAE (2002) entre otras. Ha publicado Nudos Velados (2002). Poemas suyos han sido traducidos al francés y al polaco.

jueves, noviembre 01, 2007


UN MERECIDO HOMENAJE A LA GRAN POETA PERUANA

Se trata de uno de los nombres más ilustres de la literatura peruana: Blanca Varela, quien hace unos días fue merecidamente condecorada en el Congreso de la República. La publicación de Nadie sabe mis cosas (2007), de Rocío Silva Santisteban y Mariela Dreyfus (quienes han recopilado ensayos y artículos valiosos acerca de Varela) constituye un hito en la fundación de una tradición crítica sobre la obra de nuestra más grande poeta. ¿Hasta cuándo vamos a esperar que nuestros investigadores dejen de lado el biografismo y el contenidismo, y se concentren en el análisis de los discursos poéticos?


La poesía de Varela demuestra una versatilidad temática, pues aborda la crítica de los sistemas patriarcales del poder; el regreso a la patria de la infancia; las difíciles fronteras entre sueño y vigilia; el cuerpo como un espacio que va de lo sagrado a lo profano, entre otros temas.

Comencé a leer a Varela cuando era estudiante universitario en San Marcos y siempre me sorprendió (y me cautiva aún) la difícil sencillez que emana de sus versos. Leí Ese puerto existe (1959) muchísimas veces y percibí un extraño dominio del difícil arte del verso; Varela lograba un estilo personal, distinto del de Eielson y de Sologuren. No es fácil encasillar el arte de ella dentro de moldes rígidos y preestablecidos.

Quisiera transcribir solo seis versos que pergeñó Varela con indubitable maestría:

PODERES MÁGICOS

No importa la hora ni el día
se cierran los ojos
se dan tres golpes con el
pie en el suelo
se abren los ojos
y todo sigue exactamente igual


domingo, octubre 28, 2007

NOCTURNO DE VERMONT/CÉSAR CALVO


Me han contado que también allá las noches
tienen ojos azules
y lavan sus cabellos en ginebra.

¿Es cierto que allá en Vermont, cuando sueñas,
el silencio es un viento de jazz sobre la hierba?

¿Y es cierto que allá en Vermont los geranios
inclinan al crepúsculo,
y en tu voz, a la hora de mi nombre,
en tu voz, las tristezas?

O tal vez, desde Vermont enjoyado de otoño,
besada tarde a tarde por un idioma pálido
sumerges en olvido la cabeza.
Porque en barcos de nieve, diariamente,
tus cartas
no me llegan.
Y como el prisionero que sostiene
con su frente lejana
las estrellas:
chamuscadas las manos, diariamente
te busco entre la niebla.

Ni el galope del mar: atrás quedaron
inmóviles sus cascos de diamante en la arena.
Pero un viento más bello
amanece en mi cuarto,
un viento más cargado de naufragios que el mar.

(Qué luna inalcanzable
desmadejan tus manos
en tanto el tiempo intemporal golpeando
como una puerta de silencio suena).

Desde el viento te escribo.
Y es cual si navegaran mis palabras
en los frascos de nácar que los sobrevivientes
encargan el vaivén de las sirenas.

A lo lejos escucho
el estrujado celofán del río
bajar por la ladera
(un silencio de jazz sobre la hierba).

Y pregunto y pregunto:

¿Es cierto que allá en Vermont
las noches tienen ojos azules
y lavan sus cabellos en ginebra?

¿Es cierto que allá en Vermont los geranios
otoñan las tristezas?

¿Es cierto que allá en Vermont es agosto
y en este mar, ausencia...?


César Calvo (1940-2000). Poeta peruano de la Generación del Sesenta. Ha publicado Poemas bajo tierra (1961), Ausencias y retardos (1963), Pedestal para nadie (1975), entre otros libros.


viernes, octubre 26, 2007


EL CONCEPTO REDUCCIONISTA DE RACIONALIDAD EN LA UTOPÍA ARCAICA DE MARIO VARGAS LLOSA


Actualmente releo algunas obras de Mario Vargas Llosa. Me siguen cautivando Conversación en la Catedral, La casa verde o La guerra del fin del mundo. Hay un manejo francamente extraordinario de las estructuras narrativas y una orquestación de las partes del relato que resultan, a todas luces, sorprendentes. Sin embargo, Vargas Llosa destaca también como ensayista y pensador. La orgía perpetua e Historia de un deicidio dan fiel testimonio de ello.

Creo que uno de sus libros más discutibles es La utopía arcaica (1996), volumen dedicado al comentario y análisis de la obra de José María Arguedas; pues evidencia que el novelista arequipeño jamás comprendió plenamente al indigenismo como corriente artístico-literaria ni supo entender el proceso histórico de este movimiento cultural.

Me gustaría comentar la siguiente cita de Vargas Llosa: "Una cultura mágico-religiosa puede ser de un notable refinamiento y de elaboradas asociaciones --de hecho, lo son la mayoría de ellas--, pero será siempre primitiva si aceptamos la premisa de que el tránsito entre el mundo primitivo y tribal y el principio de la cultura moderna es, justamente, la aparición de la racionalidad, la actitud 'científica' de subordinar el conocimiento a la experimentación y al cotejo de las ideas y las hipótesis con la realidad objetiva"*

La pregunta pertinente es si la única racionalidad es la científica occidental. ¿Es decir, se puede admitir que solo existe un tipo de racionalidad, la de la ciencia occidental? Definitivamente no. Existen estudios antropológicos (como los de Claude Lévi-Strauss y otros) que verifican la hipótesis de que los hombres de las mal llamadas "culturas mágico-religiosas" poseen también una racionalidad. En la cita de Vargas Llosa aparece la noción de que la ciencia occidental es la racionalidad y la lógica; en cambio, el mito implica la presencia de una etapa prelógica. Pienso que el discurso mítico tiene también una lógica y una coherencia; además, posee un valor explicativo para los individuos de esas culturas. En otros palabras, es posible hablar de una racionalidad mítica y de una organización rigurosa del mundo basada en esta última.

Precisemos un poco el concepto de racionalidad. El filósofo Luis Villoro define la racionalidad como "la tendencia a lograr para nuestras creencias razones suficientes y adecuadas que garanticen su verdad y a procurar que nuestras acciones se guíen por esas creencias"**.

La racionalidad no se opone, como cree Vargas Llosa, a "sensibilidad" o "deseo"; la ciencia "racional" no se opone al mito "irracional". Pienso que el sentir y el pensar se dan en el mismo momento y de modo simultáneo. Es decir, pensamos sintiendo; sentimos pensando. En el ámbito cognitivo del ser humano están presentes también factores afectivos, de manera que un buen profesor lo que verdaderamente transmite a sus alumnos es el afecto que él siente hacia ciertos conocimientos.

Vargas Llosa no percibe el papel indiscutible que desempeña la subjetividad en la ciencia. El llamado "cotejo con la realidad objetiva" no es un proceso fácil y, por lo tanto, no podemos desligarnos de nuestras creencias en el momento en que observamos una realidad. En las culturas tradicionales también hay el funcionamiento de una racionalidad mítica que tiene un alto grado de coherencia y que busca adaptar las creencias de la comunidad con el fin de lograr la convivencia y la materialización de ciertos ideales colectivos.

*Mario Vargas Llosa. La utopía arcaica. José María Arguedas y las ficciones del indigenismo. México, Fondo de Cultura Económica, 1996, pp. 186-187.
**Luis Villoro. "Concepto de racionalidad". En: Juan Camacho (editor). La racionalidad. Lima, Maijosa, 1988, p. 39.




sábado, octubre 20, 2007

UNIVERSIDAD AUTISTA E INVESTIGACIÓN SIN DESTINO*/ MARCEL VELÁZQUEZ CASTRO


La universidad del siglo XXI no solo debe entregar a la sociedad profesionales integrales tanto en valores intelectuales como humanos, no solo debe garantizar una adquisición real de conocimientos de sus estudiantes, sino que debe construir sujetos productores de conocimiento y capaces de conservar un permanente acceso a la nueva información. Solo si cumple estas tres condiciones podrá iniciar exitosamente los procesos de autoevaluación y acreditación
[1] que le permitan insertarse cabalmente en sociedades posmodernas[2] y en un mundo globalizado. Las transformaciones mundiales de las dos últimas décadas han creado un nuevo capital que posee dos polos indisociables: el acceso a la información y la capacidad de producir saber (principalmente ciencia y tecnología).

1.1 Los nuevos escenarios y herramientas de la sociedad de la información

La producción, la distribución y el acceso al saber han cambiado drásticamente en las dos últimas décadas. Internet ha creado una sociedad global de la información, en la cual la producción del conocimiento se convierte en el nuevo capital: una variable clave que diferencia al Norte del Sur, a los países que importan productos con alto valor agregado y tecnología de los que importan recursos naturales y fuerza de trabajo. El mundo globalizado no solo crea culturas desterritorializadas, nuevos flujos de comunicaciones informáticos, redes tecnológicas, copresencia de culturas e historias, sino que promueve una mayor desigualdad y estratificación entre las diferentes sociedades y al interior de cada una. El Estado debe garantizar un acceso equitativo a las nuevas tecnologías por parte de todas las instancias educativas públicas: la brecha tecnológica solo fortalece la desigualdad social y la discriminación de los alumnos egresados de universidades públicas.


La universidad debe educar, formar y realizar investigaciones. Sus alumnos deben desarrollar el pensamiento crítico y la imaginación creadora. En estas tareas, el libro
[3] ha sido siempre el instrumento central. La pregunta acuciante es si todavía el libro, en una sociedad definida por las tecnologías audiovisuales, puede seguir desarrollando sus antiguas tareas entre la generación que ha crecido con la Internet y los videojuegos como formas hegemónicas de sociabilidad. En la sociedad contemporánea, el libro ha perdido la exclusividad en la transmisión de la información y el conocimiento: comparte esa posición con una serie de medios, entre los cuales destacan la televisión y la Internet. En la universidad, todavía el libro sigue ocupando una posición preeminente, pero las dificultades de comprensión lectora y la renuencia a la lectura en los nuevos jóvenes, incluso los universitarios, crece peligrosamente. En síntesis, el libro debe seguir siendo una fuente ineludible de conocimiento en la universidad porque la lectura es un entrenamiento de nuestras capacidades lógicas y cognitivas, pero también se debe asignar un lugar relevante a los nuevos medios y a sus sistemas de formalización de la realidad.

Hay que advertir que la mera inserción de tecnologías avanzadas en el aula universitaria, e incluso, la configuración del “aula virtual” no garantizan una verdadera formación ni cabal producción de conocimiento. Muchas de las universidades privadas en el Perú cuentan con ingentes recursos económicos, hay algunas que incluso tienen una computadora y un proyector multimedia por aula; sin embargo, en la mayoría de ellas la investigación y la producción de nuevos conocimientos está relegada a un segundo plano y en no pocos casos es casi inexistente (muchas de las nuevas universidades no tienen un Fondo Editorial, no publican revistas especializadas ni poseen Institutos de Investigación, sus alumnos creen que realizar un trabajo monográfico es cortar y pegar textos de Internet). Es decir, el acceso a nuevas tecnologías no garantiza necesariamente la revolución del conocimiento que el sistema universitario requiere. Por otro lado, actualmente el divorcio entre conocimiento crítico y sociedad es funcional al nuevo orden mundial porque la desregulación neoliberal de los sistemas audiovisuales y de telecomunicaciones ha convertido al “mercado de la cultura” en una apuesta crucial para las políticas de globalización hegemónicas. La siniestra lógica del mundo global podría resumirse así: la cultura es demasiado importante para que quede en manos de intelectuales o académicos.

El desafío de la globalización y la difusión de las nuevas tecnologías constituyen una realidad ineludible. La universidad peruana debe poder desplazarse entre los circuitos locales, nacionales y globales. Aprovechar nuestra ventaja comparativa (multiculturalidad
[4] y biodiversidad) y utilizarla en los escenarios globales. Paralelamente, los profesores universitarios deben aprender a explotar los beneficios de las nuevas tecnologías que no solo abrirán nuevas sendas para su formación, sino que permitirán un mejor diálogo con los jóvenes universitarios. La renovación de la universidad no solo pasa por la infraestructura, sino principalmente por la actitud de apertura de los profesores y estudiantes para afrontar conjuntamente los radicales cambios que vivimos.


1.2 Educación e investigación universitarias: la trenza del desarrollo

Desde la hegemonía de la universidad moderna, la vinculación entre investigación y enseñanza se ha convertido en un aspecto crucial de la naturaleza de la universidad. Esta relación ha sido siempre tensa y difícil, los mejores momentos de la universidad son aquellos en los que la producción de conocimiento, fruto de investigaciones recientes, se comparte y se discute en un salón de clases. Existe ya consenso entre los estudiosos del tema: la universidad no debe ser un mero centro de divulgación científica, sino enseñar a hacer ciencia. Como sostiene el sociólogo español Ignacio Sotelo: las dos tareas más relevantes son: a) enseñar a preguntar, y b) problematizar el conocimiento. Una pregunta que abra una senda de investigación presupone un caudal de lecturas y conocimientos adquiridos, pero la adquisición pasiva de los mismos no garantiza jamás la formulación de una buena pregunta (2005: 12).


En un mundo donde el conocimiento circula a una intensa velocidad, donde la interdisciplinariedad es la norma para aprehender una realidad cada vez más heterogénea e híbrida, y donde la transitoriedad y obsolescencia del saber son más frecuentes, hay varios elementos centrales de la pedagogía universitaria que están en jaque: el modelo de la clase como charla o conferencia, las ortodoxas divisiones disciplinarias y la investigación individual, entre otras.

El modelo de la clase regida por la charla magistral como mecanismo principal para la transmisión de conocimientos es claramente insuficiente. El monólogo vertical solo alienta alumnos pasivos, materia moldeable que no participa activamente en la construcción de la información, sino que presupone una relación vertical entre el sujeto que posee el conocimiento y el que no lo posee.

Un buen libro puede sustituir con mayor provecho a un mero repetidor de información, pero jamás al diálogo entre el investigador y el alumno: el compartir una hipótesis, estudiar la validez de los resultados, diseñar conjuntamente nuevas preguntas, enriquecen plenamente al binomio profesor/alumno. La universidad peruana, principalmente en las áreas de humanidades y ciencias básicas, debe abandonar definitivamente el modelo tradicional de la clase e ingresar al paradigma del seminario en el que el profesor calificado comparte con un grupo de alumnos una investigación e involucra a sus oyentes en el aprendizaje en tiempo real de la producción del saber.

Las disciplinas académicas (prácticas discursivas con voluntad de autoorganización) tienen como una de sus metáforas centrales la del territorio. Las instituciones académicas (departamentos universitarios y organizaciones profesionales) siguen reproduciendo la idea de frontera entre disciplinas claramente definidas. Por ello, el plan de estudios y el curso individual como columna vertebral de la formación universitaria. Sin embargo, todo este modelo remite a una situación, hoy casi inexistente, de saberes monolíticos y con límites precisos que tiene mucho que ver con la tradición positivista de la universidad y con el ejercicio de cuotas de poder en las respectivas facultades.

La globalización mediante el uso global de lo local y el uso local de lo global ha generado una nueva articulación entre los niveles supranacionales, nacionales y locales. Esta nueva cartografía genera procesos y productos socioculturales que ya no pueden ser aprehendidos desde las rígidas y ortodoxas disciplinas convencionales. La experiencia de lo interdisciplinario e incluso lo transdisciplinario es apremiante, el profesor universitario que no puede dialogar con colegas de otras disciplinas, que no puede diseñar un proyecto de investigación interdisciplinario, que ha perdido el interés por el desarrollo de las disciplinas más alejadas de su campo, debe dar un paso al costado porque no será capaz de liderar la transformación que la universidad requiere.

La investigación personal es una experiencia que se hace cada vez más difícil por los enormes recursos que exige y la imposibilidad de afrontar un problema relevante individualmente y desde una sola perspectiva disciplinaria. Las universidades del primer mundo forman equipos interdisciplinarios con una compleja estratificación que incluye desde los profesores más calificados y con mayor experiencia hasta los noveles e incluso alumnos. Este sistema posibilita que la experiencia de investigación se difunda plenamente entre todos los actores de la comunidad universitaria. En contraposición, en nuestro país, todavía predomina el profesor investigador solitario que desde un solo marco teórico intenta aprehender una problemática. Estos esfuerzos individuales, en alguna ocasión, se coronan con trabajos magníficos que por no estar vinculados a proyectos de larga duración, se pierden o no son aprovechados plenamente.

En las universidades públicas, el presupuesto es harto escaso y se dedica en más del 80% en promedio a pagar los sueldos y las pensiones. La inversión en investigación es ridícula si la comparamos con otros países de la región. En las universidades privadas, también es insuficiente ya que se asigna prioridad a la inversión en infraestructura. Debemos difundir la conciencia, entre todos los miembros de la comunidad universitaria, de que la universidad que no investiga, la que es incapaz de producir conocimiento científico y tecnológico relevante y calificado para la comunidad académica y su sociedad es un mero instituto tecnológico disfrazado de universidad. Por lo tanto, la anhelada calidad de la institución universitaria exige no solo infraestructura adecuada, sino un grupo de profesores altamente calificados que investiguen y que, además, puedan transmitir las competencias que requiere un profesional determinado.


1.3 Cinco propuestas (impopulares)

A) En nuestra facultad existe un significativo capital de profesores investigadores. Sin embargo, no se han creado espacios institucionales para el diálogo entre ellos. Las centenas de investigaciones desarrolladas en los últimos años no dialogan entre sí, es más, se ignoran plenamente porque no existe un sistema de investigación articulado y con un norte definido. Cada Instituto debería proponer ejes temáticos transversales que enmarquen las múltiples investigaciones y las hagan dialogar. Así como los estudiantes sustentan su tesis, los profesores investigadores deberíamos sustentar públicamente la investigación desarrollada ante nuestra comunidad.

B) Evaluemos objetiva y críticamente nuestras publicaciones periódicas. Actualmente somos la Facultad con más revistas, triste mérito si tenemos en cuenta que la mayoría de ellas no sigue las normas formales de las revistas de investigación, ninguna forma parte de ISI, o siquiera del premio consuelo de SciELO. Además, tienen una pésima difusión y circulación. Cada Instituto debería tener una sola revista, pero una que pueda competir, circular y formar parte de las referencias académicas del país y de la región.

C) Del monto anual asignado a financiar proyectos de investigación, cada responsable debería gastar obligatoriamente un 10% en libros especializados y de reciente publicación. Esto permitiría que la biblioteca del Instituto de Investigaciones esté actualizada y se convierta en una verdadera herramienta para la investigación.

D) La Unidad de Investigación debe contratar a un traductor profesional para que traduzca al inglés los artículos más importantes de los profesores investigadores. Esto posibilitaría que dichos textos sean presentados a revistas ISI y seguramente algunos de ellos aceptados. Esto generaría un prestigio real y no imaginado para nuestra Facultad y colaboraría con el posicionamiento de nuestra Universidad.

E) La gestión de la investigación es una tarea delicada y especializada, en la mayoría de Institutos siempre ha liderado el equipo un investigador reconocido y prestigioso, alguien con publicaciones valiosas y que se convierte en una figura a emular por los demás profesores. Si empezamos a elegir estos cargos como mera prebenda política estamos consolidando una universidad autista y una investigación sin destino.


Bibliografía


DEPAZ, Zenón y Juana Cuba Sancho
2003 Lineamientos para una política de calidad, autoevaluación y acreditación. Lima: OCAA.

SOTELO, Ignacio
2005 “De continente a islote”. El País, Madrid, 2 de febrero de 2005, 11-12.



[1] El nuevo paradigma de autoevaluación y acreditación exige que todas las universidades revisen la calidad y eficiencia de sus sistemas, estructuras y procesos actuales y busquen acreditarse de acuerdo con los estándares internacionales. Avanzar hacia la calidad académica implica evaluar “la producción de conocimientos, la pertinencia en su orientación académica a las necesidades del país y la interdisciplinariedad en el desarrollo de las tareas académicas” (Depaz et al 2003: 26). Evaluar la calidad de la gestión exige atender a “la eficiencia, entendida como funcionalidad a las tareas académicas, la simplificación de sus procesos y estructuras, la democratización y transparencia” (Depaz et al 2003: 27).
[2] La posmodernidad destruyó la ingenua confianza en las metanarrativas de la modernidad, instaló un relativismo radical en la construcción del conocimiento, planteó que la innovación ya no es posible en el arte, repudió a la ideología del progreso y la originalidad, consiguió que la palabra utopía se convirtiera en una mala palabra. Sin embargo, la posmodernidad también socavó la imagen de un mundo y de una historia teleológica, nos enseñó a valorar las sensibilidades, la diferencia sociocultural y a defender el derecho al reconocimiento de las minorías étnicas y sexuales. Su énfasis en la teoría del discurso corrigió muchas lecturas ingenuas cientificistas y asignó un justo papel a las mediaciones simbólicas y al lenguaje en el análisis social.
[3] Los libros nos enseñan tolerancia, esperanza, heroísmo, justicia y nos muestran también las miserias de la condición humana, la lectura estimula el autoconocimiento y agudiza nuestros razonamientos. Los universitarios tenemos una deuda con la sociedad que ha permitido que experimentemos estos privilegiados procesos y una manera de saldarla es convertirnos en promotores y difusores de la cultura del libro y la lectura entre nuestra comunidad.

[4] Nuestras tradiciones culturales, saberes populares, conocimientos de las diversas etnias y comunidades constituyen una ventaja diferencial que nos permite un mejor posicionamiento de lo local en lo global. No hay futuro para el Perú sin la recuperación de su pasado.




*Ponencia presentada en el Seminario Taller de Investigación "Carlos Eduardo Zavaleta", realizado entre el 19 y 20 de octubre de 2007, en la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.



Marcel Velázquez Castro (Lima, 1969). Profesor en la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de San Marcos y en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Ha publicado El revés del marfil. Nacionalidad, etnicidad, modernidad y género en la literatura peruana (2001) y Las máscaras de la representación. El sujeto esclavista y las rutas del racismo en el Perú (1775-1895) (2005). Ha obtenido el Premio Nacional de Ensayo Federico Villarreal (2001) y el Premio Jorge Basadre Grohmann (2004), entre otras distinciones.







viernes, octubre 19, 2007





LLAMADAS NOCTURNAS / DAVID DURAND ATO



"Parece que no ha pasado nada/pero hay muchos rostros/ en los que se adivina/ que han estado llamando,/llamando y gritando,/ en medio de la noche" (Bernando Atxaga. Poemas híbridos)



Se levantó de pronto asustada. Había estado demasiado sumergida en el sueño como para darse cuenta de dónde se encontraba. Miró a su alrededor y no notó nada extraño: su hermana dormía en la cama de lado y el silbato lejano del guardián era el mismo sonido solitario de siempre. Una gota de sudor seco le recorría, como resbalando por una superficie rugosa y áspera, la frente; se lo quitó desganada y se acomodo de espaldas mirando el techo de calamina y estuvo un rato tratando de recordar. Todo esto lo había ocurrido en breves segundos, aún sentís su corazón agitado, como si intentará escaparse del pecho. ¿Pero qué había pasado? Trató de pensar y poco a poco se fue introduciendo en el recuerdo del sueño. Una calle irremediablemente desconocida, el susto de encontrase en una irreprochable soledad, la noche que se amotinaba en sus ojos y una luz, tal vez de los postes, casi agonizante, como quien pide permiso a las sombras para poder despertarlas. Comenzó a sentir que la pesadilla se tornaba, en su memoria, cada vez más real. Volvió a sentir esa sensación de pavor, de susto por la atmósfera tenebrosa de ese lugar. Comenzó a recordar el sitio y le parecía que se tornaba tan irreal como familiar a la vez. Era una ciudad, si eso era, pero más grande y solitaria. La noche envolvente y la oscuridad asfixiante. Entonces sintió la desesperación de su sueño: ahí la perseguían. ¿Pero quién? Entonces, nuevamente atemorizada, prendió las luces del tocador. Su corazón latía con más fuerza, sólo volver a ver a la hermana que dormía la tranquilizó. En el sueño huía de las sombras, que se multiplicaban por las calles de esa ciudad, por sus parques, por las casas. Entonces, allí, corría desesperada buscando a alguien que la ayude porque su miedo y terror comenzaban a apoderarse de su sueño. La oscuridad intentaba atraparla, tragársela y adentrarla en su vientre, y si esto ocurría su existencia se apagaría, o lo que es peor el dolor aumentaría en sus piernas y en todo su cuerpo. Se renovó nuevamente la desesperación de soportar sus piernas pesadas, de sentir sus brazos grávidos e inútiles. Las luces de esas calles se apagaban en la medida en que avanzaba y ella buscaba alguna salida, hasta que vio un teléfono público. Se metió en le cabina y en su alteración marco un número desconocido, pero muy en el fondo presentía que tenía que llamar a esa persona para poder salvarse. Cuando tenía el auricular en la oreja, apretándolo con su hombro, y sus manos buscaban algo arañando el poste de luz, ahí su sueño terminaba, y ella se quedaba con la impotencia de haber escuchado timbrar sin que nadie en el otro lado de la línea le respondiera. En este último intento, sentía que su cuerpo se deshacía.
Revivió el sueño con toda claridad pero le molestó no recordar a quien llamaba con tanta desesperación. Tal vez a su madre, a una amiga, ¿a Dios?, le parecía imposible dar una respuesta correcta o al menos cercana. Sabía que huía de las sombras. Pensando en todo esto, y más calmada, se quedó dormida.
A la mañana siguiente trató de rememorar el sueño paso a paso, pero le pareció cansado y no era capaz de recordar ciertas cosas, pero aún se mantenía expectante y algo sobresaltada. Recordaba con nitidez los momentos finales: su mano cansada y adolorida y los dedos flojos que marcaban los números ininteligibles.
Luego de estar un rato en la cama pensando, hizo lo que siempre hacía. Se levantó, arregló sus cosas, se dio un duchazo, desayunó y salió rápidamente a la universidad. Algunas cosas no le estaban funcionando últimamente, la situación había empeorado, pero se mantenía tranquila, esperando que todo mejore por si solo. Siempre esperaba. En las horas siguientes sólo se dedicó a sus labores de universidad, manteniendo siempre su responsabilidad en lo justo. En el almuerzo no encontró mejor ocasión que entretenerse viendo a las palomas que revoloteaban afuera del comedor. En la tarde mantuvo la misma actitud. Sus clases fueron como siempre.
Un tanto tarde, regresó a su casa. La noche estaba muy fría y el viento había raspado con fuerza su cara. Trató de mirar la noche tratando de ver “algo más”. Fue infructuoso. Al entrar se sentía muy cansada y estaba un poco somnolienta. Cenó una que otra fruta y se dispuso a leer algo en su sala, sentándose al lado del teléfono. Marcó el número de una amiga, tenía un trabajo pendiente. Ocupado. Lo intento dos veces más. Se sintió aletargada y poco a poco fue quedándose dormida.
Se despertó un par de horas después cerca de las doce y le conmovió el silencio espectral de toda la casa. No había ningún ruido, ni siquiera el silbato del guardián. Esperó pero no escuchó nada, el silencio era sepulcral. Se miró en el espejo que estaba colgado en la pared. Observó su cara y notó un diminuto reflejo en su frente. Una gota de sudor se entercaba en bajar despacio, como si el tiempo se hubiera entercado en ese pequeño graniculo de agua. Sintió tanta pesadez en sus piernas que no se atrevió a levantarse. No sabía porque estaba tan nerviosa. Algo la amarraba a su asiento. Hacia frío y se dio cuenta que estaba muy sudorosa, tenía que cambiarse y acostarse para no sufrir un resfriado. La lámpara parpadeaba de manera intensa. Algo le atemorizaba y no podía moverse de su sitio. Una suave sensación de temor le atrapa, pero también todo esto le parecía absurdo. Muy dentro de sí comenzaba a burlarse. “Qué tontería ¡Mejor me cambio”, y cuando lentamente comenzó a pararse, el sonido desesperante del teléfono la hizo saltar del susto. Lo miró de soslayo y no atinaba a responder. Se volvió a mirar al espejo y le pareció absurda toda la situación. Imaginó que se trataba de su amiga que recién se acordaba de llamarla para coordinar sobre el trabajo pendiente. Con decisión y cuando el teléfono iba en su cuarto timbrazo, levantó lentamente el auricular. Logró escuchar una respiración muy agitada, alguien que se atoraba en su aliento con un halo de miedo y terror. Ella, igualmente asustada, empezó a sentir un frío que se colaba entre sus piernas. Se sintió tan mareada: ahora el sueño de la madrugada regresaba a su mente con tanta impaciencia, como trauma. En ese instante y ya casi por inercia logro balbucir un tímido “alo”. Un propicio silencio al otro lado de la línea, como para dar cabida a colgar, le estaba dando un ligero indicio de todo lo que sucedida, hasta que una voz tan familiarmente conocida la hizo temblar de emoción. Miró al espejo y le pareció que algo entraba o se le escapa de su cuerpo. Entonces, en ese momento en que la oscuridad teje más oscuridad sobre sí misma, supo a quien llamaba en su sueño.



David Durand Ato (Lima, 1980). Estudió Literatura en la Universidad Federico Villarreal. Actualmente sigue estudios de Maestría en Literatura Peruana y Latinoamericana en la Universidad de San Marcos.

(Foto: Mujer durmiendo (1935), óleo de la pintora polaca Tamara de Lempicka)



miércoles, octubre 17, 2007


¿PARA QUIÉN ESCRIBE EL CRÍTICO?

En el último número de El cultural, suplemento de El mundo(http://www.elcultural.es/), se pone bajo la lupa el problema de la crítica de arte. Opinan los propios artistas y evalúan el papel que cumple esta última en España. Luis Gordillo afirma sin ambages:

Y ¿qué se puede exigir al crítico de arte? La critica actual, al menos la que yo conozco en España, es demasiado densa. ¿Para quién se escribe la crítica? Se escribe para un público medio, de cierto nivel cultural pero no especializado, y por lo tanto la crítica debe ir dirigida a estas personas, y no sólo a los expertos, que son una minoría. La crítica debería ser más llana, los críticos debería bajarse un poco de su peana. A veces, la crítica es poco clara, con vocablos poco claros. Por ejemplo cuando un crítico habla de gesto, de informa, los especializados sabemos a lo que se refiere, ¿pero lo sabe una persona media, inteligente? Yo creo que no. Éste es el problema: que escriben cosas que la mayoría no comprende. Yo mismo no entiendo siempre todo lo que leo en una crítica.

Creo que la crítica literaria debiera estimular la relectura de un poema, de una novela, un cuento u obra de teatro. Tiene que atraer a los lectores y estar bien escrita. ¿De qué vale un ensayo literario o académico que aleje a los posibles receptores de una obra? ¿De qué vale encerrarse en un trabalenguas que solo el crítico entiende? La crítica no puede ser un simple ejemplo de pedantería intelectual. Si busca un nivel de especialización, entonces el investigador tendría que definir todas sus categorías y traducirlas en los términos más sencillos. No se trata de una mera banalización conceptual, sino de ofrecer una interpretación de un texto para acrecentar el disfrute del mismo. El logos y el mito deben fusionarse; la buena prosa y la penetración conceptual pudieran hermanarse en armónica simbiosis. Por eso, releo con pasión los libros de Alfonso Reyes, ostensible ejemplo de erudición y de humildad intelectual.
Foto: Alfonso Reyes, gran ensayista mexicano.

viernes, octubre 12, 2007


PARA SER ENTERO, SÉ ENTERO, NADA.../FERNANDO PESSOA

Para ser entero, sé entero, nada
tuyo exageres o excluyas.
Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres
en lo mínimo que hagas.
Así la luna entera en cada lago
brilla, porque alta vive.



Fernando Pessoa (1888-1935). Gran poeta portugués, autor de Poemas de Alberto Caeiro (1946), Odas de Ricardo Reis (1946), entre otras obras. Creó tres heterónimos: Alberto Caeiro, Ricardo Reis y Álvaro de Campos.

jueves, octubre 11, 2007

EL ÚLTIMO POEMA/ MANUEL BANDEIRA

Así quisiera mi último poema
Que fuera tierno diciendo las cosas más simples y menos intencionadas
Que fuese ardiente como un sollozo sin lágrimas
Que tuviese la belleza de las flores casi sin perfume
La pureza de la llama donde se consumen los diamantes más límpidos
La pasión de los suicidas que se matan sin explicación.


Manuel Bandeira (1886-1968). Gran poeta brasileño, autor de Libertinaje (1930), Estrella de la mañana (1936), entre otros poemarios.

miércoles, octubre 10, 2007

LA ÉTICA DE LA INTERPRETACIÓN

Estoy leyendo Teoría del estilo (1997), un libro escrito por Giovanni Bottiroli, profesor de la Universidad de Bérgamo (Italia). Allí se afirma que el verdadero arte de la interpretación consiste en una ética de la lectura. Se trata --como dice Bottiroli- "de respetar la alteridad del texto, de establecer un diálogo auténtico con él, de no manipularlo, etc." Interpretar un poema o cuento debería materializar una relación fructífera de alteridad entre el "yo" del autor y el "tú" del lector. Este último no tiene ningún derecho a tomar el texto como un mero pretexto para el mero lucimiento terminológico ni de forzar el contenido del discurso literario para verificar una hipótesis que no se condice con la opinión del autor.
El buen intérprete de un poema es, a su modo, un creador que dialoga con el escritor respetando el punto de vista de este último. Un buen ejemplo de ello es La poesía de Eguren (1932) de Estuardo Núñez. Allí se descifra el sentido de cada verso tratando de precisar los rasgos de la poesía simbolista y la significación del cromatismo que inunda bellamente la obra de Eguren.


(Foto: Hans-Georg Gadamer, autor de Verdad y método, una de las grandes reflexiones en torno a la hermenéutica textual)




lunes, octubre 08, 2007


¿MARIO VARGAS LLOSA, UN PENSADOR INTOLERANTE?


En El Comercio (07-10-2007) se dio a conocer un artículo de Mario Vargas Llosa cuyo título es suficientemente ilustrativo "El velo no es el velo"(http://blomarianoplanells.blogspot.com/2007/10/el-velo-no-es-el-velo-por-mario-vargas.html). Allí nuestro extraordinario novelista reflexiona sobre cómo el gobierno autónomo de Cataluña ha obligado a una escuela pública de Gerona a que permita a una niña el uso del velo islámico. Las autoridades del mencionado colegio habían prohibido a esta que pudiera asistir a clases portando el mencionado atuendo. El comentario de ese hecho lleva a Vargas Llosa a la siguiente reflexión: "El multiculturalismo parte de un supuesto falso, que hay que rechazar sin equívocos: que todas las culturas, por el simple hecho de existir, son equivalentes y respetables. No es verdad. Hay algunas culturas más evolucionadas y modernas que otras". Creo que en esta afirmación late un sentimiento de intolerancia, pues supone que la cultura democrática y nutrida de liberalismo es siempre superior a las demás. Todos los países sin excepción (parece decirnos Vargas Llosa) deben ir hacia el liberalismo; de lo contrario, serían países atrasados. ¿Es eso cierto? La cultura occidental democrática no solo ha difundido (algunas veces) la vigencia de los derechos humanos elementales; también ha sido en su seno que se han creado elementos tan destructivos como la bomba atómica y, no en pocas ocasiones, ha manifestado una sed incesante de colonialismo. El caso más reciente lo podemos observar en la política expansionista de Bush y la invasión a Irak. ¿Cómo defender la vida a partir de la aniquilación de seres inocentes? ¿Cómo reducir Irak a un solo nombre: Saddam Hussein? ¿Es para difundir la cultura democrática que se puede asesinar a personas, violando el derecho a la vida que tienen los iraquíes?

Obviamente, los derechos humanos básicos deben respetarse siempre. Pero creo que el modelo epistemológico de Vargas Llosa subraya que la ciencia es superior al mito y en dicha perspectiva late un positivismo decimonónico algo desfasado: la idea de la linealidad de la historia. Comte había hablado de tres estadios: el teológico (el mito), el metafísico (la filosofía idealista) y el científico (el aporte de las ciencias naturales, sobre todo). El último era, para el pensador francés, superior a los demás. ¿Es eso cierto? En el mundo actual sabemos que el mito nutre la vida contemporánea, pues la ciencia no puede excluir la presencia de la subjetividad. El objetivismo absoluto es una simple quimera. Vargas Llosa cree que la ciencia es superior al mito, hipótesis que desarrolla en La utopía arcaica.Tengo mis dudas al respecto. El pensamiento mítico no es necesariamente sinónimo de intolerancia; puede ser manifestación de creatividad y dar aportes al conocimiento antropológico sobre el modo de la vida de las comunidades tradicionales.

El paradigma de Vargas Llosa se basa en la exclusión del otro: "Tienes que ser liberal y occidental; de lo contrario estás en el ámbito de una cultura inferior". Pienso que se trata de un punto de vista dogmático y, por eso, debiera ser rechazado. El respeto al otro, al diferente, es un aspecto esencial para llegar a un consenso. Si partimos de la exclusión como principio, entonces no hacemos ningún esfuerzo por comprender al otro y pudiéramos caer en el abismo de la intolerancia.

sábado, octubre 06, 2007

DOS MILLONES DE ESCOLARES LEYENDO A LA VEZ


La noticia me llega de "El Clarín" de Buenos Aires. En Argentina se acaba de realizar la quinta maratón de lectura mediante la cual dos millones de alumnos de los niveles inicial, primaria y secundaria leyeron a la vez a la misma hora. Participaron más de siete mil instituciones escolares(http://www.clarin.com/diario/2007/10/06/sociedad/s-06201.htm). La pregunta es obvia: ¿No se podrá pasar la voz al Ministerio de Educación del Perú para que imite tan importante iniciativa? Frecuentemente afirmamos que los niños y jóvenes prefieren navegar en Internet revisando información donde pulula la trivialidad; sin embargo, ¿qué hacemos para cambiar radicalmente los hábitos de aquellos? Esta maratón de la lectura es también un canto a la esperanza: leer es escuchar la voz del otro, es salir un poco de nosotros mismos y dejar que nuestros ojos se deslicen por las páginas donde se revela el latido de alguien que camina debajo de la lluvia.

ENSAYO LITERARIO Y ENSAYO ACADÉMICO

El ensayo es una modalidad del género argumentativo y puede ser de dos tipos: el académico y el literario. El primero tiene como representante, en el Perú, al investigador Antonio Cornejo Polar; el segundo, a Luis Loayza. Aquel pone de relieve un marco teórico de cierta rigurosidad y una bibliografía actualizada, hecho que se puede observar en Los universos narrativos de José María Arguedas, donde Cornejo Polar aborda, de modo ordenado y sistemático, aspectos de la narrativa del gran escritor andahualyno; en cambio, este no se guía tanto por el rigor teórico, sino por la buena prosa y el carácter sugestivo de las ideas. Desde el punto de vista de la investigación literaria, el ensayo académico se sitúa en el ámbito de ciertas corrientes teóricas como el estructuralismo, la estilística, la sociología de la literatura, el psicoanálisis como corriente crítica, los estudios culturales, etc. Por el contrario, el ensayista literario desarrolla de manera más libre un tema; pues puede asociar textos de la más variada índole, es decir, colocar un poema, relacionar el texto materia del comentario con una experiencia muy personal y, muchas veces, biográfica. El ensayo académico se dirige a una comunidad de especialistas como los profesores universitarios y expertos en el tema. En cambio, el ensayo literario está pensado para que lo lea el gran público. Es importante esta distinción. Algunos representantes de la primera modalidad son los formalistas rusos (Yuri Tinianov, Roman Jakobson, por ejemplo), los estructuralistas franceses (Roland Barthes, Gérard Genette, entre otros) o los sociólogos de la literatura (Lucien Goldmann es un caso prototípico). Exponentes de la segunda modalidad son Ezra Pound, T.S. Eliot, Ítalo Calvino, Susan Sontag, Octavio Paz, para citar solo algunos nombres.
(Foto: gran ensayista estadounidense Susan Sontag)

viernes, octubre 05, 2007




UN ÁLBUM DE FOTOS DE PABLO NERUDA

En el último número del suplemento "El Cultural" del diario "El Mundo" (http://www.elcultural.es/) aparece una información sobre el álbum fotográfico de Pablo Neruda, publicado recientemente por la Residencia de Estudiantes de Madrid y que consigna 400 fotos. Allí podemos ver al poeta chileno al lado de su hermana Laura en Temuco, o de Luis Cernuda o Federico García Lorca. Me impresiona, en particular, la foto 7, donde se ven a Neruda, Nicolás Guillén y Nazim Hikmet en el Festival de Juventud de Berlín en 1951 (http://www.elcultural.es/IMG-GAL/albumneruda/foto7.asp). Y entonces recuerdo, con nitidez, unos versos de "Josie Bliss" (segunda parte de Residencia en la tierra), donde se afirma sin ambages:

Color azul de exterminadas fotografías
color azul con pétalos y paseos al mar,
nombre definitivo que cae en las semanas
con un golpe de acero que las mata.

miércoles, octubre 03, 2007

Festival de Narrativa Peruana
Narradores en San Marcos
Un espacio para la prosa
(Testimonios, lectura de obras, ponencias y exposición bibliográfica)

4 y 5 de octubre


PROGRAMA


DÍA 1: jueves 4

6:30 p.m.
Palabras de bienvenida:
Alberto E. Gonzales Alcántara

Mesa 1
Panorama sobre la narrativa peruana I:

Miguel Ángel Huamán Villavicencio

Presenta: Lourdes Rojas

Mesa 2
Presentación de libro

El Círculo Blum de Lucho Zúñiga

Comentan:
Miguel Ildefonso
Gonzalo Málaga

Presenta: Jhonn Guerra

Mesa 3
Narradores: Testimonios y lecturas

Julio César Vega
Alexis Iparraguirre
Richard Primo

Presenta: Dany Doria

Mesa 4
Narradores: Testimonios y lecturas

Jorge Valenzuela
Juan Manuel Chávez

Presenta: Mauro Marino

Vino de honor

DÍA 2: viernes 5

6:30 p.m.
Mesa 1
Panorama sobre la narrativa peruana II

Carlos Yushimito
Mario Granda

Presenta: Alberto E. Gonzales Alcántara

Mesa 2
Narradores: Testimonios y lectura

Oswaldo Reynoso
Fernando Carrasco
Selenco Vega
José Güich

Presenta: Rony Vásquez

Mesa 3
Narradores: Testimonios y lectura

Carlos Eduardo Zavaleta
Carlos Yushimito
Max Palacios

Presenta: Laura Liendo

Clausura del evento y vino de honor
Visítenos en:http://narradoresensanmarcos.blogspot.com/

Lugar: Auditorio "City Hall" de la sede central del Instituto Cultural Peruano Norteamericano ICPNA. Av. Angamos Oeste 120, Miraflores.

domingo, septiembre 16, 2007

CHARLES BAUDELAIRE Y GUSTAVE FLAUBERT, DOS DE NUESTROS CLÁSICOS



Los dos publicaron sus obras fundamentales en 1857: Las flores del mal y Madame Bovary. Ambos enfrentaron procesos judiciales por supuesta inmoralidad, pero posibilitaron el surgimiento de la poesía y de la novela modernas. Ni Rimbaud ni Mallarmé pueden leerse cabalmente sin Baudelaire; Joyce y Proust son herederos de Flaubert. En Las flores del mal aparece París como metáfora de la modernidad: vemos una mendiga pelirroja, el humo de la ciudad, la soledad del hombre en medio de la multitud; en Madame Bovary, el sueño quijotesco de la personaje que confunde la realidad con la ficción y quiere que su vida semeje la de un amante de novelita folletinesca. Baudelaire y Flaubert son hermanos en la Francia decimonónica. El primero no llegó al verso libre, pero anticipó las propuestas del simbolismo de Mallarmé; el segundo experimentó con el estilo indirecto libre, mas no pudo llegar a la fragmentación radical tan típica del vanguardismo narrativo. Aquél plasmó dos poemas fundamentales (“El albatros” y “Correspondencias”), ejerció la crítica literaria con sindéresis y meditó sobre obras musicales y pictóricas, tejiendo lazos entre la pintura, la eufonía y la literatura. Este supo ser un eterno buscador de la palabra exacta y dio (como alguna vez lo dijo Roland Barthes en El grado cero de la escritura) a la prosa la alta calidad artística de un poema. Ambos (Flaubert y Baudelaire) supieron asignarle un mérito a la búsqueda incesante de un método riguroso para la elaboración de las obras literarias. Por eso, ahora son dos de nuestros clásicos.

domingo, septiembre 09, 2007


AMÓRFOR DE SALOMÓN VALDERRAMA

Este es el primer libro de Salomón Valderrama (La Libertad, Chilia, 1979) y manifiesta la tendencia a la vuelta al orden en cierto sector de la poesía joven actual. Efectivamente, la lírica peruana, a partir de los años ochenta, ha cambiado de rumbo. Es cierto que actualmente todavía observamos rasgos de la poesía conversacional, deudora de autores como Ezra Pound, T.S. Eliot y los poetas beatniks; sin embargo, autores como José Morales Saravia (Cactáceas y Zancudas) habían evidenciado una tendencia a un código de acentuado cariz neobarroco que no obviaba la tendencia experimental. Dicha línea estilística, con matices distintivos, se desarrolla en Amórfor (2007), libro constituido por catorce poemas, que, en su gran mayoría, son sonetos y donde se observa el influjo de Travesía de extramares de Martín Adán.
El poemario de Valderrama aborda temas como el de la oposición entre el nacimiento y la muerte a través de un paradigma estético, basado en el culto a la paradoja y a la antítesis como estructuras de pensamiento. Asimismo, desarrolla la idea de la dificultad de escribir poesía, como también la noción de la rosa elevada casi a un ícono religioso. En este último aspecto se percibe la huella de Adán, aunque no se trata de una simple imitación, pues Valderrama echa mano de un proyecto creador de naturaleza disímil. Hay en Amórfor una propuesta estética donde se busca un punto intermerdio entre las estructuras métricas clásicas y el hálito vanguardista, basado en la creación de neologismos y en metáforas de cuño experimental que buscan sorprender al lector.
Pienso que es un poemario interesante por la propuesta ciertamente osada que se percibe en los poemas. Podría objetar que, en Amórfor, hay un vocabulario que cruza eventualmente elementos demasiados dispares y donde, a veces de modo innecesario, se juega con los neologismos, cuando estos últimos ya han sido usados excesivamente por los poetas vanguardistas. No obstante, Amórfor revela a un poeta de talento que ha asumido, con rigor, el difícil arte de la poesía. Transcribo las dos primeras estrofas de "Poeta":

Cuando nací, morí primero,
Cuando morí viví un segundo.
Primero y no un segundo viví:
Animal, poeta puro.

Músico del futuro frío...
Iluminado, inclemente crío.
Pintor, escultor lúgubre de río:
Manumisor de sonido.